Oficialismo de Venezuela enfrenta nuevas sanciones después de haber frenado ingreso de asistencia

El canciller de Colombia, Carlos Holmes Trujillo y el vicecanciller de Perú, Hugo de Zela Martínez durante reunión del Grupo de Lima en Bogotá, Colombia. 25 de febrero de 2019. REUTERS/Luisa Gonzalez

BOGOTÁ (Reuters) – Estados Unidos impuso el lunes sanciones a cuatro gobernadores de Venezuela, prometió otras más duras pronto, y pidió a una docena de países congelar activos de la petrolera estatal PDVSA para redoblar la presión sobre el presidente Nicolás Maduro luego de que impidiera la entrada de ayuda humanitaria.

Una caravana de camiones con alimentos y medicinas donadas por Estados Unidos que partió desde Colombia fue bloqueada el sábado en territorio venezolano por las fuerzas de seguridad y grupos armados leales a Maduro, quien niega la existencia de una crisis humanitaria en su país y acusa a Washington de liderar un golpe de Estado para apoderarse de las riquezas petroleras.

Después de los incidentes en las fronteras venezolanas con Brasil y Colombia, que dejaron cuatro muertos y varios heridos, el Grupo de Lima se reunía el lunes en un intento de incrementar el cerco financiero y diplomático sobre el gobierno de Maduro.

En la reunión participaba el líder opositor venezolano Juan Guaidó, quien en enero se autoproclamó presidente interino y recibió el reconocimiento de Washington y de decenas de gobiernos de Latinoamérica y Europa. También estaba presente el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence.

“Hacemos un llamado a todas las naciones del Grupo de Lima para que congelen de inmediato los activos de PDVSA. En segundo lugar, transferir la propiedad de los activos venezolanos en su país de los secuaces de Maduro al gobierno del presidente Guaidó”, dijo Pence en el encuentro en Bogotá.

“Nicolás Maduro debe irse”, agregó.

Su exhorto vino poco después de que el gobierno de Estados Unidos estableciera sanciones a cuatro gobernadores venezolanos por supuesta corrupción y por impedir el ingreso de ayuda humanitaria.

Pence también pidió a México, Uruguay y otros países que reconozcan a Guaidó como presidente legítimo de Venezuela y que sean restringidas las visas a funcionarios cercanos a Maduro. Y prometió unos 56 millones de dólares adicionales de ayuda para lidiar con la crisis en Venezuela.

“La presión por reconstruir la democracia, la libertad, apenas empieza por parte de la región determinada, dispuesta a poner su fuerza para recuperar valores fundamentales”, dijo el venezolano Guaidó, que pidió la ayuda y cooperación del grupo.

Maduro ha venido resistiendo la creciente presión para que abandone el poder de parte de la comunidad internacional, que considera que su reelección fue fruto de unos comicios que no respetaron mínimas condiciones democráticas y no permitieron participar a los principales líderes opositores.

Aunque en los últimos días, decenas de soldados venezolanos desertaron, el mandatario socialista aún cuenta con respaldo de la cúpula militar y de las potencias aliadas Rusia y China.

NO APOYAN USO DE LA FUERZA

Mientras Venezuela vive una profunda crisis económica, escasez de productos básicos y deterioro de servicios públicos que han forzado a millones a emigrar, dos camiones con asistencia fueron incinerados el sábado cuando intentaban pasar a Venezuela desde Colombia.

En la frontera con Brasil los manifestantes chocaron con las fuerzas armadas venezolanas. El lunes militares de los dos países negociaban para evitar que se repitieran los enfrentamientos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sostenido que todas las opciones están abiertas para buscar el fin del gobierno de Maduro y el regreso de la democracia.

Washington pidió al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas reunirse el martes para discutir la situación en el país sudamericano, de acuerdo con diplomáticos.

“Es el momento, hermanos, hermanas de toda la región, de actuar determinadamente y seguir construyendo esas capacidades con todos los escenarios internacionales posibles en respeto a la Constitución venezolana, toda la fuerza para poder que cese esa situación dramática en nuestro país”, dijo Guaidó.

Pero varias naciones latinoamericanas no respaldan las opciones militares o que implican el empleo de la fuerza.

“De alguna manera se insinúa que estamos apoyando el uso de la fuerza. Quiero decir con toda claridad que eso es falso, que simplemente eso no ocurre”, dijo el vicecanciller de Perú, Hugo de Zela Martínez. “El Grupo de Lima lo que ha venido apoyando desde que se creó es una solución pacífica para Venezuela”.

El Grupo de Lima está integrado por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía. A la agrupación se incorporó recientemente Venezuela luego que Guaidó fuera reconocido como mandatario interino por varios países.

Estados Unidos ya había impuesto sanciones económicas contra Venezuela y a finales de enero anunció el bloqueo de activos a PDVSA, la principal fuente de ingresos de la nación petrolera. Alemania anunció el lunes apoyaba sanciones dirigidas contra Maduro y sus colaboradores.

“Lo único que quieren son los recursos naturales”, dijo el lunes Diosdado Cabello, el hombre más importante del gobierno después de Maduro, en un acto transmitido en vivo por la televisión estatal.

“Maduro atacó la ayuda humanitaria… ¿Y de dónde sacan eso? Es un plan planeado y prepagado para que el mundo crea que estamos en una crisis”, sostuvo.

El colombiano Duque pidió el lunes que los activos venezolanos en los países miembros del grupo sean puestos bajo control de la Asamblea Nacional venezolana -dominada por la oposición- y de Guaidó para que los administren.

“Tomemos acciones y decisiones sancionatorias al dictador y le demos mayor legitimidad y poderío a la Asamblea Nacional y al presidente encargado”, dijo el mandatario anfitrión.