El cuento del libre mercado – I

Ramiro F. Prialé

La metáfora de Adam Smith, «dejar hacer» a la mano invisible que compensa las acciones y regula las conformaciones sociales, es la génesis del libre mercado.  En nuestro país la mano invisible tiene uñas largas y el puño cerrado. En el Perú no hay libre mercado. En realidad, hay que liberarlo.

Somos liberales confesos y no creemos en la izquierda que pone al Estado como solución que termina agravando el problema. No creemos en el capitalismo de Estado. No es su función hacer empresa con la nuestra.  Pero tenemos que distinguir que el capitalismo no es igual en Europa que en Estados Unidos y definitivamente ambos son muy diferentes a la barbarie que se vive en Perú.

La regulación dada desde el poder Ejecutivo y Legislativo ha cooptado la libertad de mercado en el Perú, para ponerla al servicio de grupos de poder oligopólicos y monopólicos. Toda la regulación generada a través del control político y de entidades claves de la economía, se ha creado exprofeso para garantizar su preeminencia y control sobre el mercado nacional en sectores claves de la economía comenzando por la locomotora del país: la Banca.

Las AFP, los Bancos y Seguros son pilares de la economía. No se trata de destruirlos. Se trata de que compitan en un mercado realmente libre. Y eso no ocurre en el Perú.

En medio planeta – USA, Japón o la Comunidad Europea – ningún Banco (en realidad ninguna industria) puede tener más del 20 por ciento del mercado sin someterse a regulación. En Chile, Colombia, Brasil o Argentina ningún banco puede tener más del 20 por ciento de los depósitos o las colocaciones sin aprobación expresa del regulador. El banco que sobrepase el límite está obligado a vender el exceso. En Perú un solo banco controla más del 36% del mercado y los cuatro primeros el 90%.

Además del oligopolio financiero, tenemos concertación y concentración en las comunicaciones, la prensa y televisión, el retail de farmacias y distribución de medicinas y alimentos, el papel, la cerveza, el cemento, los lácteos y el azúcar.

La reforma más importante a realizarse en nuestro país es aquella que controle, fiscalice y regule la existencia de monopolios y oligopolios de facto y que no solo se dan en el sector financiero.

Hace más de 100 años el Senador Sherman del Congreso de los EEUU pasó la Ley Antimonopolios. Él decía “si no nos sometemos a un emperador, no debemos someternos a un autócrata de los negocios, con poder para evitar la competencia y fijar el precio de cualquier bien”.  100 años y el Perú todavía no se entera.  ¿Si no aceptamos dictadores en lo político, por qué tolerar dictadores del poder económico?