Extraño encuentro en un rincón del mundo

Ernesto Pinto Bazurco Rittler

Escribo desde San Marino, posiblemente la república más antigua del mundo, que ha sobrevivido a toda clase de avatares y que hoy en día ofrece a sus 33 mil habitantes un nivel de vida muy alto.

Me sorprendió que nadie me hablara del Brexit ni se preocupara del futuro de la Unión Europea, ya que si bien no pertenecen a ella, sí usan el Euro.

Tienen como monumento visible la alegoría de una mujer con un infante en brazos y una leyenda que dice, «En memoria a las víctimas de los bombardeos de agosto del 44».  Ellos saben muy bien de dónde partieron los aviones que destruyeron ciudades y mataron a miles de civiles europeos.

En este peculiar ambiente, encontré en las escalinatas de la basílica un hombre que me miró fijamente. Se acercó y me preguntó si hablaba español. Ante mi respuesta afirmativa, ya más seguro de sí, preguntó si era peruano y para mi sorpresa me dijo «yo lo conozco, usted estuvo en Cuba el año 80. Yo ingresé a la embajada y usted nos dio protección»

Inmediatamente me presentó a su esposa y su hija. Delante de su familia agradeció vivamente lo que había hecho por los cubanos.  La esposa dijo que era enfermera venezolana y estaba muy preocupada por la situación que vivía su familia en su país. También expresó su agradecimiento porque el Perú acogía a tantos venezolanos.

El encuentro concluyó con un comentario del cubano, «hombre que hace usted aquí señor Pinto, usted debería estar en Caracas negociado con Maduro. Si usted logró convencer a Castro para que nos de la libertad seguro que logra cambiar las cosas en Venezuela»

Nos despedimos con un abrazo de esperanza…