Política cultural del Perú en el exterior

Ernesto Pinto Bazurco Rittler

Al haber nacido en una familia multicultural, entiendo la cultura como una suma del conjunto de rasgos distintivos intelectuales y afectivos que trascienden a una sociedad y la promociono como un bien universal. El concepto engloba no solo las artes, las letras y las ciencias, sino los sistemas de conocimiento y valores, así como los avances en los derechos humanos y garantías políticas.

Ahora escribo desde Módena, esa ciudad en el Tirol del Sur que amaneció, a comienzos de abril, ya con temperaturas de verano. Una de las consecuencias del cambio climático es que en algunas regiones se adelanta la estación estival.

La visita a Italia siempre es grata.  Esta región del norte italiano, que hasta hace cien años era jurisdicción de Austria, y antes pertenecía al Reino de Baviera, se destaca por su belleza paisajística y su amor a la cultura.  No a esa expresión tan sesgada como es la arqueología, sino a las artes creativas de todos los tiempos y regiones, como son la literatura o la música. Uno de los monumentos principales está dedicado a la reina Elizabeth, más conocida como Sisi, la bella joven de Baviera que se casó con el rey de Austria. Ella aparece con un libro en el regazo. Esto contrasta con ciudades en las que los monumentos destacan a hombres con la espada en la mano.

Italia invita a sentirse motivado, especialmente a aquellos que dedicamos nuestras vidas a escribir, no en vano es también la tierra de Virgilio, quien tiene una hermosa plaza en la ciudad de Mantua. Virgilio llegó a la cúspide del reconocimiento luego de escribir un poema patriótico llamado La Eneida, que, en cierta similitud con los poemas de Homero, canta las virtudes del pueblo romano y cimenta una mitología propia para la grandeza de la nación, sin dejar de lado las ventajas de la migración. Sus escritos están insuflados de valores en los que lo positivo vence, en épicos episodios, al mal.

No hay duda de que en el Perú estamos propuestos a resolver nuestros múltiples y complejos problemas. Pero para ello debemos cambiar la manera cómo los encaramos. Esta costumbre de analizar las cosas y juzgar a las personas desde el punto de vista de culpar y sancionar al otro, devela impotencia, inseguridad y hasta falta de cultura. Esta crisis que afrontamos puede convertirse en oportunidad para implementar cambios sustantivos no solo de formas, sino en modos de comportamiento del peruano dentro de su propia sociedad y de cara a la interrelación con otras naciones. Asistimos a un orden político atrapado en la cultura del individualismo y la exclusión convertida en persecución. Algo así como “yo soy bueno, porque tú eres malo”

El liderazgo requiere ante todo, convicción moral, comportamiento ético y respeto a los valores fundamentales. El reto del siglo XXI es cómo hacer participar con éxito al Perú en un orden internacional que rige un mundo que debe superar las perspectivas históricas divergentes, con una contribución a la cultura universal que no solo se limite a promocionar nuestros restos arqueológicos. En tiempos de extremismos ideológicos es importante fomentar a los artistas peruanos que han tenido éxito en el exterior, así como el pensamiento peruano, poniendo de relieve a aquellos que han escrito sobre acciones positivas de hombres y mujeres del Perú.