Valores de papel

Edificio de la Reserva Federal
Jorge Morelli

La decisión de la Reserva Federal (FED) de subir cuatro veces las tasas de interés el año pasado tuvo exactamente las consecuencias que Donald Trump le advirtió a su ex amigo, Jerome Powell, a quien nombró presidente de la FED y de lo cual debe estar arrepentido. 

La economía americana creció casi 3% el año 2018, como Trump prometió en su campaña, pero hoy el pronóstico para el 2019 está cerca del 2 %. Trump tiene todo el derecho a estar indignado. 

La monumental equivocación de la FED de alzar la tasa cuatro veces en un año es la causa de la desaceleración de la economía, al elevar no solo el costo del crédito a las empresas, sino también el dólar y abaratar y multiplicar las importaciones con un dólar más fuerte. La FED anuló el efecto de la rebaja de impuestos y los aranceles de Trump, y se le hace difícil ahora bajar los aranceles y subir poco a poco los impuestos. 

En realidad son incontables los daños causados por la FED. El giro de política de su decisión de no volver a subir las tasas en el resto del año ha traído consigo el desplome del rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años. Porque los futuros de los bonos a 10 años valdrán aún menos. De pronto, la gente cae en cuenta de que esos valores son de papel y se deshace de ellos.

El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años cae entonces desde el 3% de diciembre pasado hasta el 2.38% del miércoles 27 de marzo. Subiría luego a 2.5% el lunes 1 de abril, donde se halla hasta hoy.

Se ha recuperado terreno, pero el daño está hecho, porque el rendimiento del bono a 10 años cayó por debajo del rendimiento del bono a tres meses. A este fenómeno le llaman pomposamente la “curva de rendimiento invertida”. Y el pensamiento mágico asocia inmediatamente que, si el fenómeno ha precedido seis recesiones en EEUU en los últimos 50 años, pronto podría haber otra. Y esta vez podría precipitarse puesto que esa suele ser una profecía que se realiza a sí misma. 

Hay pavor a la “inversión de la curva” y el miedo es contagioso. Si hay recesión, Trump va a atribuirle, con razón, la culpa a la FED por provocar una sobrerreacción hoy como provocó una sobrerreacción ayer en el sentido opuesto. Es un posgrado caro el del aprendizaje de la FED. 

Pero la profecía puede también funcionar al revés. El presidente de EEUU –cuya palabra es hoy, el último refugio del valor- ha exigido por primera vez en la historia que la FED baje las tasas, porque sus acciones han causado el enfriamiento de la economía. Ya veremos si la desaceleración se detiene.