El autoengaño

Oleoducto Nor-paeruano

En el diálogo de Las Bambas ya no está el premier Salvador del Solar, se encuentra pactando acuerdos con comunidades amazónicas que amenazan con interrumpir el Oleoducto Nor-Peruano. En Las Bambas ahora participan 38 dirigentes de Cotabambas y por el gobierno, el ministro de Justicia y el viceministro de Gobernanza de la PCM, por el Poder Judicial el jefe de Control Interno de la Magistratura y un juez superior, y por el Legislativo un congresista de Apurímac de las filas de izquierda de Verónika Mendoza. 

El diálogo trata sobre la anulación de las denuncias contra 500 detenidos, como condición –planteada por el dirigente de Fuerabamba, Gregorio Rojas- para no retomar el bloqueo. El gobierno se compromete a gestionar ante el Ministerio Público el archivamiento de las denuncias de menos importancia. Control Interno de la Magistratura designaría un equipo de jueces para investigar cada caso en el plazo de dos semanas. El congresista habría ofrecido, por su parte, un proyecto de Ley de Amnistía en el plazo de una semana. No parecen plazos factibles. El acuerdo del pasado 11 de abril firmado por el premier Del Solar incluía, no obstante, el compromiso de anular las denuncias incluso contra los acusados de extorsionar a la empresa minera de Las Bambas. Ahora las partes estarían aceptando tácitamente que eso no va a ocurrir. Este es el gran progreso. 

En el otro diálogo, mientras tanto, el de las

de los ríos Pastaza, Tigre, Corrientes y Marañón, el Premier y el ministro de Energía y Minas asumen el compromiso de crear una “comisión mixta” que monitoree el cumplimiento de compromisos anteriores. Y que elabore también un plan para el “cierre de brechas” (es el newspeak) en la Amazonía.

Es un plan con “ejes” (otra vez el newspeak) en salud, educación, agua y saneamiento, energía, conectividad y comunicación, seguridad alimentaria y proyectos productivos. En la comisión están, en este caso, representantes de las comunidades, del gobierno regional, de las municipalidades provinciales y distritales, y de los ministerios del Ambiente, Cultura, Salud, Educación, Inclusión Social, Justicia, Vivienda, Transportes y Comunicaciones, Mujer, Produce, Agricultura, Economía, y las empresas Petroperú y Perupetro. O sea, es el mar y todos sus peces. 

El Estado peruano –hay que decirlo en voz alta- sencillamente no está en la capacidad de cumplir todo eso y, en los hechos, el mensaje es que se puede bloquear una carretera o un oleoducto impunemente para obligar al Premier a escuchar. Y eso es todo. Ninguno de los dos diálogos, por lo tanto, parece estar yendo a buen puerto con acuerdos ejecutables y duraderos que aborden el tema de fondo: la garantía de los derechos de propiedad de la tierra. 

Es un autoengaño, uno que ambas partes fingen para sus respectivos fines políticos. Según se mire, es tanto una manera de ganar tiempo, como de perderlo.