Cómo ser un corrupto y no morir en el intento

Raúl González

A nadie le queda ninguna duda de lo nociva que es la corrupción, solo necesitamos fijarnos en la falta de credibilidad de nuestros políticos, que están al servicio de sus propios intereses antes que al servicio del pueblo. Lo mismo pasa con el poder judicial y con casi todas las instituciones de nuestro país, desde el municipio más pequeño hasta el gobierno central.

Lo parlamentarios cierran filas cuando se trata de defenderse entre ellos  o defender los generosos ingresos que se asignan. En el poder judicial se puede escoger jueces o fiscales de acuerdo al interés de una de las partes y al poder que esta tenga, no es coincidencia que los jueces que ven los casos de Odebrecht encarcelen a algunos y a otros con más pruebas en contra, no.

Lo cierto, y es lamentable, es que los políticos corruptos han invadido el país, pero es dentro de los partidos políticos que comienzan desde larvas hasta ir evolucionando y salir como gusanos carroñeros dispuestos a arrasar con todo lo que esté su alcance. La política se ha convertido en una mafia,  y si algo saben bien los mafiosos de oficio es cómo salir bien librados en el poder judicial.

Parece que tuvieran un manual de cómo zafar de los problemas y, como primer punto del manual está la negación. Si te tildan de corrupto niega todo, indígnate, acusa a otros (si están muertos mejor). Jamás renuncies a tu cargo, sería como aceptar que tienen razón, que eres un delincuente de cuello y corbata. Sigue después comprando conciencias, en la cadena de investigación siempre habrá gente que gane muy poco y estará dispuesta a venderse por un sencillo.

Continúa luego destruyendo cualquier prueba, no se te ocurra grabar audios o videos y dale buen uso a la trituradora de papel que te compraron por ser congresista. Después deberás cuidar mucho tu actuar, si haces cosas malas que no se note, disimula, no seas evidente. Si tu caso llega al poder judicial haz todo lo posible por dilatar el proceso, recusa jueces, no te presentes  alegando enfermedad, pide nulidad de los procesos, un buen (o mal) abogado conoce toda las mañas para lograr eso. Al final, y si luego de apelar a toda las instancias y tus amigos de la Suprema no pudieron librarte, asegúrate de tener una cárcel dorada, no puedes dejar que te internen con los reos comunes, esos regímenes penitenciaros no son para ti, pide ir al Fundo Barbadillo o a algún “local” del ejercito o la marina, ahí estarás bien cuidado, con un mini departamento a tu disposición con aire acondicionado y luego, con seguridad  te acogerás a algún beneficio penitenciario, saldrás libre en menos de lo que canta un gallo y ni te preocupes de pagar la reparación que te exigieron porque nada estará a tu nombre, tendrás muy buenos amigos que te brindarán su humilde casita con piscina y cancha de tenis en Rinconada o Casuarinas por todo el tiempo que necesites. Al final y con algo de paciencia habrá valido la pena todo lo que hayas pasado.