Populismo religioso

Ramiro Prialé

Medianoche sobre el Atlántico. En ruta hacia Amsterdam acabo de ver una película notable. El conductor. Una historia real, de tenacidad y pasión a toda prueba, sobre la vida de un personaje extraordinario imbuido de una convicción profunda. El haber nacido predestinado para la música.

Pero es también la narración del camino excepcionalmente difícil, recorrido por una personalidad fascinante quien, contra todo pronóstico, el rechazo social, el status quo y su propia familia, logra hacerse de un lugar y del reconocimiento público como director y conductor de orquesta en la Europa de 1926.

Se trata de la primera mujer que logró dirigir una orquesta sinfónica, Antonia Brico. Ella simplemente no creía que las mujeres debían vestirse de rosado, no tener opiniones, ni que su realización personal pasaba por cocinar para el marido y ocuparse de los niños. Antonia tenía una pasión y una meta clara y en 1926 ella le abrió los ojos a una generación.

Estamos en el 2019 y un grupo sectario político religioso tiene secuestrado y bajo asedio el tema de la educación en el Perú con algunos de los mismos argumentos que se esgrimen a lo largo de la película.

No hay ministro de educación desde que comenzó el gobierno actual, que no haya desfilado ante el Congreso, para explicar básicamente por qué no se pueden imprimir textos escolares con las ideas  de estas confesiones religiosas. Por que ese es el trasfondo.

Estas iglesias agrupadas han hecho de la ideología de género un caballito de batalla, una confusión deliberada y monumental entre sexo y género, el disfraz de una escusa, un «fake news» que siempre podrán adaptar a una nueva queja.

Lo que en realidad persiguen es crecer como una alternativa política bajo una nueva forma de populismo religioso.

Ese mismo populismo que enseña derechos pero no deberes, crecimiento con plata ajena y democracia sin responsabilidades. Y que los textos escolares impriman y reflejen finalmente las posturas y las ideas de estas agrupaciones religiosas. Esas mismas ideas que hace casi cien años, tuvo que combatir y vencer Antonia Brico para mostrarles el camino, a nuestras hijas.