China y la guerra por la hegemonía mundial

Raúl González

Hay una nueva China que surgió con Xi Jinping, una suerte de mezcla de todas las versiones anteriores sazonada con toques personales, más moderna más consumista -en lugar de comunista-, pero la represión y el autoritarismo siguen presentes.

Hay pues, China para todos los gustos, coexisten todas mezclándose y diferenciándose al mismo tiempo. Para los nostálgicos de izquierda está la China Maoista, dura y radical; para aquellos más abiertos a la economía de mercado pero que igual añoran el autoritarismo, está la China de Deng Xiaoping, abriendo los brazos a una nueva economía, pero finalmente autoritaria y brutal (hace ya 3 décadas de la matanza de Tiananmen).

Pero es a la China de ahora, la de Xi Jinping, a la que deberiamos tenerle más cuidado, hábil moviendo sus fichas en la lucha por la hegemonía mundial. A paso firme China gana terreno en todos los continentes, ofrece soporte y ayuda en muchos países, ofrece grandes inversiones en otros, todo es un juego hábilmente elaborado por una superpotencia que va ganado terreno en una guerra contra otra superpotencia que está en declive.

Lo que estamos viendo ahora entre China y Estados Unidos no es una guerra comercial como cándidamente quieren que creamos, es una guerra por el control total que Occidente está perdiendo de la mano Trump y su proteccionismo en un mundo globalizado, dejando que su ego defina sus estrategias, con un discurso basado en planteamientos erróneos o verdades a medias.

Aún queda bastante camino por recorrer, pero mientras para la China de Xi Jinping el camino se torna fácil, para Occidente -y Trump- todo va cuesta arriba.