Nos adoctrinan sin que seamos conscientes, algunos aspectos de la ideología progre

José Antonio Olivares

La última semana ha estado profundamente conmovida, por una aparente campaña que buscaba  eliminar la  violencia y ponderar la “igualdad” entre hombres y mujeres. Los mandiletes fueron el epicentro de una discusión que pasó de lo  políticamente correcto a  una serie de posturas  enfrentadas, todo por la inocencia del color elegido para estas prendas, estigmatizadas y estigmatizantes,  con nada de inocencia por parte de quien concibió esta millonaria campaña de prensa, cuyo único fin es difundir  la ideología de género y a partir de ella, los fundamentos del marxismo cultural.

Pareciera que estos temas son inocuos y hasta debieran ser generalmente aceptados, pues nadie que esté en su sano juicio podría oponerse a reducir la violencia contra las mujeres. Sin embargo, la campaña en sí muestra contradicciones como que los niñitos de azul y las niñitas de rosado, los hombrecitos  a trabajar y las mujercitas a la cocina; poco faltó para que el presidente en un ejemplo de paridad e igualdad, dimita a la presidencia que se le ha encargado para entregar esta magistratura a la segunda vicepresidenta, en fin, ahora se trata de desmenuzar la Religión Progre, el marxismo cultural, se fundamenta en diversos puntos doctrinales, estos son algunos auténticos dogmas de la fe progresista:

Igualitarismo: negación de las diferencias entre individuos. Es el mantra de Todos somos iguales.

Antiblanquismo: odio a la raza blanca y justificación del genocidio blanco.

Inmigracionismo. Promoción del mestizaje. Victimización de los no blancos y criminalización de los blancos.

Feminismo: victimización de las mujeres y criminalización de los hombres. Exaltación del matriarcado y denigración del patriarcado tradicional de Europa.

Apoyo al homosexualismo, y a todas las formas de degeneración sexual.

Oposición a las religiones: especialmente anticristianismo.

Animalismo: victimización de los animales y criminalización del ser humano.

Anarquismo, antimilitarismo y pacifismo. Desafío injustificado a la autoridad.

Antifascismo, y anti-nacionalismo en general. Negación de las naciones, de los pueblos y de las razas.

Defensa del aborto libre.

Defensa del consumo de drogas, la prostitución y de otras prácticas contrarias al buen funcionamiento de una sociedad.

Además de las posturas concretas anteriores, también cabe mencionar unas características más genéricas:

Universalismo: el marxismo cultural busca implantarse, suplantando a otros sistemas de valores. Defiende sus ideas como si fueran axiomas o dogmas universales, y busca la implantación de las mismas creencias y los mismos valores para todos los pueblos.

Nihilismo moral: paradójicamente, el marxismo cultural también niega las verdades y los valores universales. De ahí derivan el todo vale, con mi cuerpo hago lo que quiero, mientras no me afecte me da igual… que tanto lo caracterizan.

Chovinismo ideológico: debido a la hegemonía del marxismo cultural en el ámbito intelectual e institucional, consideran sus posiciones como dogmas sagrados, y su discusión inaceptable. Descalifican a sus opositores gratuitamente, y caen en falacias como la falacia de autoridad o el argumentum ad baculum. Por eso han creado el concepto de crimen de odio. De igual manera buscan apoyarse en la ciencia, pero hacen caso omiso a ella en temas como el de la raza.

Un concepto sesgado de democracia y libertad: los marxistas culturales dicen defender la democracia. Sin embargo, no aceptan los resultados democráticos que no sean acordes con sus creencias.

De igual modo, su discurso dice defender la libertad de pensamiento, pero en realidad no existe libertad de pensamiento más allá de su propia ideología, pues cualquier crítica será atacada como «intolerancia» y etiquetada con los numerosos términos usados para desprestigiar a sus críticos.

Hedonismo: búsqueda del placer gratuito y vacío. Fácilmente apreciable en los movimientos hippies.

Creencia de que los medios justifican el fin. Escasa visión de futuro.

Creencia de que todo cambio es a mejor. Oposición al conservadurismo (que se puede considerar antagonista al marxismo cultural o progresismo).

Promoción del arte degenerado.

Rechazo del revisionismo histórico. Creencia ciega en las versiones oficiales de la historia.

¿Cuántas de estas cosas vamos repitiendo, pensando que son tendencias modernas e inocuas?…