Compromiso con el futuro

Ramiro Prialé

Hace mucho que el Perú ha perdido la capacidad de soñar. No tenemos una visión de futuro. Nuestro presente se define por la visión de la pesadilla que nos ha legado una clase política signada por la corrupción y el pillaje.

 

El crimen de la clase política actual no es un delito común, no es la constatación ciudadana de obras sobrevaluadas, adendas jugosas, puentes que se caen, pistas rotas al año de construidas, proyectos inflados y comisiones pagadas en Andorra, Panamá o Miami. Se trata de un crimen intergeneracional, lo que la generación actual hace hoy y que afecta el legado de la próxima: un mejor país para nuestros hijos.

Es la certeza de un futuro mejor lo que ha sido comprometido por el accionar mafioso de una clase política.

¿Cómo salir de ese entrampamiento? ¿Cómo dejamos de centrarnos en un pasado que avergüenza y nos proyectamos al futuro? ¿Qué premisas, qué actitudes se requieren?

La primera y más importante es tener la certidumbre de nuestros gobernantes, la promesa clara y explícita de que lo votado en el reciente Referéndum por abrumadora mayoría, se cumplirá. El resultado del Referéndum es claro, contundente y con parámetros explícitos que no requieren interpretación auténtica alguna.

El Presidente de la República, el Premier Del Solar tienen un compromiso ineludible con la voluntad popular expresada en ese Referéndum. Y, en la hora actual, frente a la renovada pesadilla de los escándalos judiciales, el blindaje descarado del Congreso y el reclamo ciudadano por una Reforma política sin trampas, nos deben un mensaje de ratificación de ese compromiso original.

El país debe saber que cuenta con un Presidente y un gabinete dispuesto a respaldar el resultado del Referéndum a cualquier costo.

Este Congreso ha hecho un trabajo consistente y permanente por desacreditar su función, por representar intereses de un grupo particular y defender la situación judicial de sus líderes. Han dejado de representarnos.

Es hora de romper con esos pactos bajo la mesa, con esa forma de hacer política construyendo redes de corrupción que entrelazan el sistema político con el de Justicia y que ha facilitado y participado de la expoliación del Estado. Nos han robado por décadas. No podemos dejar que continúen hipotecando nuestro futuro.

La lucha anticorrupción es hoy en día la única vela encendida en la oscuridad judicial y política en la que hemos estado sumidos por décadas. Superado ese escollo fundamental, podremos dejar de mirar al pasado y enfocarnos hacia el  futuro y las grandes oportunidades para el Perú.

Podremos creer más en las posibilidades que en las limitaciones; tendremos claro quienes no queremos seguir siendo porque hemos tomado conciencia de lo que podemos ser. Solo entonces toda nuestra atención y nuestra energía se moverán en la dirección correcta, definidos por una clara visión del futuro.