Mina sí, anti mineros no. Es posible desarrollar sin destruir

José Antonio Olivares

La Escuela de Frankfurt abandonó su visión economicista para dar paso a una batalla cultural. Su centro de lucha ya no es, en sus términos, la estructura económica del orden capitalista, ni el obrero su sujeto revolucionario, sino, la supra estructura, a saber, medios de comunicación, cultura, educación, artes etc. Luego, a falta del obrero que se «aburguesó», crearon nuevas luchas y así, politizó, organizó y fabricó nuevos sujetos «revolucionarios». La aportación intelectual de Antonio Gramsci consiste en argumentar que Marx estaba equivocado.

Argumentó que los verdaderos cambios políticos no se generaban modificando la estructura económica como sostuvo Marx, sino, modificando la superestructura, en palabras de Agustín Laje: […] mientras que para el marxismo clásico luchar en el plano cultural, político o jurídico era más o menos como luchar “contra una sombra”, para Gramsci esta lucha era la realmente importante. La hegemonía en Gramsci se da en un terreno de gran trascendencia, el de los valores, creencias, identidades y, en definitiva, el de la cultura. El Marxismo cultural es la transposición de la técnica de la promoción del resentimiento y del conflicto sistemático (inspirada en la dialéctica de Hegel), antes empleada para subvertir la economía, a otros campos como la familia, la ética, el derecho, la lógica, y la cultura entera. Este “segundo marxismo” florece en un clima saturado de proyectos personales frustrados por la pobreza, y demás calamidades resultantes de las recetas del marxismo clásico. La frustración se convierte en resentimiento, y a los resentidos y empobrecidos, las izquierdas les apuntan ahora una gran variedad de “culpables” y enemigos, los capitalistas, los varones, los blancos, los “homofóbicos”, la religión, las minas  el deterioro del  medio ambiente, y otros temas que ya mencionamos en anterior publicación.

Si nos ponemos a pensar, el izquierdismo ya no ofrece estatizar los medios de producción, ya no pide incremento de salarios; ahora  promueve el orgullo Gay , la destrucción de la familia, conciben al arte como un medio de destrucción, promueve un feminismo desbocado -no los derechos de las mujeres-, en fin procura destruir culturalmente todo lo valioso de nuestras sociedades.

Lo más  peligroso en nuestro país ha sido el crecimiento de un sentimiento anti minero, por lo tanto, el de oponerse a la posibilidad de generar riqueza, esta monserga anti minera ha calado profundamente, ha creado líderes y nuevos ricos en la izquierda -los Lentejeros-; y es cierto, el mensaje de proteger el medio ambiente, el agua y la vida ha sido poderoso, y nadie se ha opuesto adecuadamente. Es cierto también que el Estado no ha cautelado adecuadamente un trato amigable con el medio ambiente, debido a la degradación de su institucionalidad.

Los izquierdistas se han apoderado de estos temas, y están consiguiendo que  la riqueza no se genere y que por lo tanto,  los sectores pobres sigan siendo pobres, que las mayorías no se incluyan. Agua y vida sí, minería no. Pero estos conceptos no son excluyentes. Lo único excluyente es oponerse a  explotar la riqueza de la cual vive nuestro país. Qué propicio resulta este  fragmento del texto de  Sergio Tapia Tapia, publicado por el Observatorio para conflictos Mineros de América latina el  26 de diciembre del 2001 , bajo el título  “ Para reír: la visión de los anti mineros desde el capitalismo”

(…) “La manipulación revolucionaria de los derechos humanos y la ideología del ecologismo, es la actual encrucijada que atraviesa la minería. Se realiza desde fuera de la empresa e incluso desde el Estado, y también se potencian sus fortalezas y oportunidades desde el interior de la empresa, cuando esta incurre en ciertos errores y en deserciones.

Los derechos humanos ENFILADOS contra la minería tienen por objeto culpar a los empresarios mineros como autores de crímenes de lesa humanidad. El ecologismo, es el reduccionismo ideológico marxista de la ecología, que la deforma. El objetivo del ecologismo es desprestigiar a las mineras. Porque la reputación empresarial es vital para la práctica de los negocios y para la permanencia de la empresa en una vecindad (ver: Donald G. Krause; El arte de la guerra para ejecutivos. El texto clásico de Sun Tzu adaptado al mundo de hoy; Madrid, EDAF, 1997, págs. 101 a 104).

La modalidad actual del marxismo es estratégicamente gramsciana. Para los marxistas ya no es indispensable conquistar el poder político para después realizar la estatización de los medios de producción y la desaparición de la propiedad privada. Esto lo pueden obtener, también, sin conquistar el poder, desde la revolución de la cultura (interpretación revolucionaria del Evangelio, trastrocamiento de la justicia y del derecho, ideologización de la educación, manipulación de la prensa, etc.).Para crear conciencia anti-minera sirve la novela indigenista, influenciada por la corriente del «realismo socialista». Son instrumentos que permiten sembrar el mensaje idealista del cuento o novela, en sustitución de la percepción veraz de la realidad. Se puede promover con novelas como «Aves sin nido» (1889) de Clorinda Matto de Turner, «Tungsteno» (1931) de César Vallejo, «El mundo es ancho y ajeno» (1941) de Ciro Alegría y «Todas las sangres» (1964) de José María Arguedas. Desde la cultura los marxistas nos confrontan en dos frentes que manejan con suma profesionalidad manipuladora: los Derechos Humanos y el Ecologismo. Esta es la etapa de los ONG y el caviar, sustitutos publicitarios del sindicato y el líder sindical, como de la guerrilla y la pose (fusil al hombro) del «Che» Guevara. La combinación de todas las formas de lucha.(…)  Sergio Tapia Tapia.

Las ideas de la izquierda solo pueden prosperar en el desastre, si no hay desastre no hay resentimiento,  es inmoral pedir que no se  exploten las riquezas mineras, habiendo tanta gente pobre. Quienes  creemos en  un sistema de libre comercio estamos de acuerdo con la creación de nuevas fuentes de empleo, con la inclusión de personas en condiciones desfavorables en el mercado, la generación de riqueza y al mismo tiempo con el uso adecuado de los recursos naturales. Probablemente muchos se asombran, en primer lugar por la visión peyorativa que se ha formado respecto al liberalismo, y en segundo porque los temas de medioambiente han sido acaparados por corrientes asociadas a la izquierda, sin embargo, el liberalismo ha dado mayores soluciones a los problemas medioambientales.

El liberalismo es  un sistema en el cual se respetan la vida, la propiedad y la libertad de ciudadanos que gozan de igualdad jurídica, en donde los intercambios son voluntarios, se permite la libre creación de empresas, y en donde el Estado se encuentra limitado. Basta ver el grado de contaminación de la URSS, de la China Comunista y actualmente la destrucción en el Amazonas venezolano por parte de empresas chinas para comprender que ese no es el camino. Ellos, los progres  explotan sin racionalidad, y se oponen a la explotación racional. Entonces, ustedes se preguntarán ¿cómo es posible que  exista una explotación minera  aliada del medio ambiente? Las empresas mineras podrían cumplir con un reglamento sustentable, como el que se aplica en Canadá, Australia y Estados Unidos, sin embargo, en países en vías de desarrollo, ya sea por el soborno a funcionarios públicos para licitar un proyecto, por la incompetencia, por la falta de movilización e información de sus ciudadanos respecto a estos temas, entre otros, no se ha logrado establecer un conjunto de normas a cumplir por parte de estas empresas. Obviamente quienes abogamos por un sistema de libre comercio estamos de acuerdo con la creación de nuevas fuentes de empleo, con la inclusión de personas en condiciones desfavorables en el mercado, la generación de riqueza y al mismo tiempo con el uso adecuado de los recursos naturales. De acuerdo con lo anterior, el economista Adrián Ravier, opina que la extracción de recursos minerales genera prosperidad en las zonas donde se lleve a cabo este proceso, sin embargo debe ir acompañado de políticas de sustentabilidad, una legislación en la cual se apliquen normas de seguridad para esta actividad, transparencia sobre las licitaciones y un marco jurídico acorde para garantizar tanto los derechos de los habitantes como de los inversores. De este modo sería una minería dirigida y no una mega minería destructiva. Además, otros autores liberales como José Ramón Arévalo, Miguel Anxo Bastos, Vanesa Vallejo, entre otros, han manifestado su apoyo al medio ambiente, demostrando que no existe una incompatibilidad entre las propuestas pro mercado y la preservación de nuestro ecosistema. Es por esta razón que cada día se hace más importante la formación de jóvenes en estos temas para que aportemos soluciones sobre cómo aprovechar los recursos naturales de una manera más productiva y sin generar problemas a largo plazo. (Daniela Araque, Coordinadora Local en EsLibertad Argentina)