Homenaje a nuestros heroes castigados por la historia

Obelisco al soldado desconocido en Chorrillos
Ernesto Pinto Bazurco Rittler

¡Feliz 28!

Es en esta fecha cuando debemos reventar cohetes y encender fuegos artificiales. No en Navidad, como equivocadamente lo hacemos los peruanos. Navidad, es una conmemoración religiosa y es recordada en otros países con recogimiento. En tanto la Fiesta Nacional, es la que se celebra altisonante. En el Perú copiamos costumbres, pero las aplicamos al revés.

Quizás ello tenga que ver con el hecho de que, en el caso del Perú, la independencia ha pasado por un proceso singular, marcado por extranjeros e influencias extrañas.  San Martín, un argentino, y Bolívar, un venezolano Lo sorprendente es que se sigue promocionado a estos personajes y sus fechas. Así, las plazas y calles del Perú honran a figuras que estuvieron de paso y murieron –en su propia gloria- en otras tierras.

Debería ser a la inversa, pues sería justo y necesario erigir un monumento, nombrar una calle, o una plaza, que nos recuerde al soldado peruano, al peruano desconocido, que entregó su vida en las batallas independistas y en el combate para la consolidación de la Patria.

El haber trabajado varios años en la Cuarta Comisión de las Naciones Unidas, en que se discutieron los temas de emancipación de algunos países, me permite recordar que la independencia no se puede fijar solo simbólicamente en una fecha, Es un proceso, que tiene que ver con la interrelación –el reconocimiento- de otras naciones y, sobre todo, con el fomento de una conciencia nacional propia. Esta conciencia de reconocimiento a Héroes propios.

Una reciente entrevista que se me hizo en Europa sobre el tema, tuvo como telón de fondo un monumento a los habitantes de la ciudad de Hattersheim -al lado del rio Rin- que murieron por la patria. Ciudadanos “de a pie”, cuyo nombre quedó grabado en el mármol. No como en el Perú donde los extranjeros que paseaban sus charreteras por salones de Lima, o en campos en que no recibieron ni un rasguño, siguen teniendo trato preferente en nuestra historia, con monumentos   y otras alegorías  

Quizás por confiar en extraños no afianzamos nuestra soberanía en toda su extensión y significado y no pudimos mantener la integridad territorial.  Desde el Alto Perú hasta la entrega por un presidente de origen extranjero de Tiwinza. Al revés de lo que sucedería en otros países, preferimos olvidar el hecho, y no condenar históricamente al responsable por Traición a la Patria.

 Aun antes de la Independencia, en los albores de la formación de una Patria, una enorme extensión, que va más allá de las 200 millas se llamaba Mar Peruano, y la mayoría de los viajes de descubrimiento del Pacifico y sus islas partieron del Perú. Hoy nuestros países vecinos del norte y del sur posen islas (Galápagos y Rapanui o Pascua) allende de su zona marítima. La denominación de APEC (Asia Pacifico) -que se limita al interés de Asia sobre el Pacifico- debería extenderse incluyendo la noción América Pacifico. Nuevamente hemos aceptado una denominación que debía ser al revés.

Esta tendencia del Perú, de aceptar sin mayor reflexión, ofertas foráneas, se ha venido repitiendo en los doscientos años de independencia. Eso bien puede poner en cuestión el hecho mismo de si al menos hemos logrado una independencia de criterio. Así, alguien le vendió la idea al Perú de que necesitaba una “marca”, y nos impusieron la palabra Perú con la letra “P” -mal escrita o al revés– obra de un “creativo” copiándose los carteles para bomberos en Sudáfrica. Posiblemente esto prosperó porque  existen muchas  cosas que suceden al revés en el Perú: Aun así,  el seguir usando este dibujo deformado, en lugar de los símbolos de la Patria que son permanentes, para identificar nuestro país, resulta incluso más contradictorio. Se nos oculta cuánto se gastó con esta “idea”, y ningún Fiscal investiga el despropósito.  ¿Acaso algún país que obtuvo prestigio y aumento de sus exportaciones – Francia, Alemania, China, EEUU, etc.- compró una “marca”?

 Actuamos en forma contraria y contradictoria no solo con el prestigio sino también con el erario nacional: Gastamos veinte millones de soles este año para financiar un evento automovilístico, organizado por una firma extranjera. No cobramos los gastos en seguridad, ni el uso territorial, ni los derechos de transmisión y menos, impuestos por ganancias. Por el contrario, pagamos y sufragamos  entretenimiento  para millonarios y publicistas en los arenales del Perú en un evento que promociona y lleva el nombre de la capital de un país africano: Dakar.

En el Perú la mayor violencia y corrupción es mantener a gran parte de la población en pobreza, Hay una responsabilidad gubernamental en la marcada carencia en aspectos de educación y oportunidades de inserción laboral, así como desarrollo profesional. El origen y sentido de la palabra corrupción es la perversión y el hacer daño con el abuso del poder otorgado por el pueblo.   En el Perú se circunscribe la corrupción al delito tipificado, es decir al robo o soborno de políticos.

Libertad es el derecho que todo hombre tiene a pensar, así como a aportar ideas a la colectividad, y – como lo señala la Constitución de otros países – a ser honrado. Incluso el humilde soldado anónimo que cayó en las batallas por la independencia, o el más pobre que hoy sigue en la lucha por su sobrevivencia e integra nuestra Nación. Entonces, debemos encausarnos para alcanzar la meta de la conciliación nacional y unir así a todos los peruanos de buena voluntad, incluso los que han actuado inversamente.