Yo celebro mi Perú

José Antonio Olivares

Yo sí celebraré la independencia y la libertad, que se proclamó un 28 de julio, hace 198 años; esa libertad que me dieron los peruanos criollos, los indígenas y morenos en Junín y Ayacucho, con su sangre eterna y escarlata.

Yo sí celebraré la libertad, de ser lo que soy, de ser peruano, de poder pensar y decir lo que digo, ¡de ser libre!

Yo celebraré la capacidad de poder pensar por mí mismo y no someterme a la dictadura del pensamiento único, del que dice ser el correcto, del que usa lenguaje asertivo pero es mendaz, del que pretende reemplazar -su todo lo sabe o todo lo ve- a la dictadura del proletariado.

Yo celebraré la Fiesta de la Patria, porque esa patria hay que construirla, hay que hacerla digna, no solo usarla como pretexto para el saqueo, la doble moral y la pérdida de valores.

Yo celebraré a mi bandera, que no la cambio por otra, ni de seis colores, ni roja con una hoz y un martillo.

Yo celebraré a mi país, aun con dolor, con profundo dolor porque estamos en crisis, porque la gangrena nos cercena el futuro, porque hay podredumbre, porque no sabemos ser ciudadanos, porque destruimos nuestras instituciones, porque preferimos ser pendejos que honestos; pero celebraré porque es mi país, mi Perú libre e independiente, llamado a brillar, a ser grande, democrático, culto y honesto.

Yo celebraré mis Fiestas Patrias, porque lo corrompido no tiene bandera ni ideología, el que roba lo hace con ambas manos, a veces solo con la derecha o solo con la izquierda, pero roba, engaña o se beneficia, porque su conciencia está podrida, porque su alma no sabe ser peruana.

Mi bandera deberá defenderse, porque siempre será digna, porque mi libertad eterna se ha tatuado en los andes, en la selva y en la costa, y ningún fariseo de la república borrará eso.

Y sí, sí hay razones para la alegría, para la esperanza y para el consuelo. Lo que nos toca es salir a buscarlas. No hay que ir muy lejos para encontrarlas. Hay que mirar en nuestras conductas, en nuestros corazones, hay que intentar una revolución en nuestros espíritus!!

Tenemos que hacer compromisos con respetar la ley, con romper el pacto criollo con la audaz «ventaja», que invoca al compadre, al carnet, al soborno, al favor sexual, y a cualquier atajo a lo correcto.

Yo no puedo dejar de celebrar mi fiesta nacional, porque hay quienes quieren ganar en la violencia y el caos, lo que no pueden conquistar en las urnas.

Yo no puedo pedir golpes de Estado, aprovechándome del dolor de nuestra miseria, de la miseria de todos, pues como lo dijera Jesucristo, quien esté libre de corruptela que lance la primera piedra.

¿Contra quién?, ¿contra el vecino, contra el hermano, contra la Sunat, o el Poder Judicial, o contra Congreso, tal vez contra el candidato, contra el que vota mal, o contra quien se pasa un semáforo en rojo?

¿Lanzaremos una piedra contra quien maneja hablando por el celular?, ¿cuántas veces tendremos que lanzar esa piedra contra nosotros mismos? Tal vez contra quien guarda su colita y vuelve diciendo ¡YO estaba acá!

Hay que arrojar piedras contra quien vende una información o la distorsiona, contra el cura que se come la ofrenda y olvida su celibato, contra el profesor que por un beso te pone once, contra los que acuden a Azángaro por un sello o por un título, y contra quienes no pagan impuestos.

Yo celebraré las Fiestas Nacionales para que surja una esperanza y compromiso para romper con esta cultura del anti valor, porque se encarne en nuestras vidas la esperanza y el valor de que ser peruano es ser un hombre siempre libre siempre bueno.

Por eso, ahora que es 28 de julio, debemos celebrar la imagen de la patria grande, que está ahí para nosotros. De la tierra que fue antes un imperio que nos exhorta a “abrir las puertas al compromiso de ser Peruanos” no solo para llegar a un mundial de fútbol; sino para forjar el sueño de nuestros hijos, de ser obreros del futuro, de ser quienes contribuimos a forjar una gran nación “el pueblo tiene necesidad de Libertad, de consuelo, de Democracia, de Consenso y Esperanza. Pero con integridad y honestidad.

Yo celebro que nos digamos, nuevamente…No mientas, no robes y no seas perezoso.

Yo celebro mi patria, indignado, pero comprometiéndome a ser mejor, a hacer lo mejor, no a destruir, no saliendo a «pescar» oportunidades electorales. Porque quiero decir lo que pienso, quiero seguir siendo libre, ¡por eso te celebro Perú!