Ataque de Memoria

Wilfredo Concha Camacho

El escritor americano Mark Twain –con la ironía que lo caracterizaba- decía, “el que habla con la verdad no tendrá que acordarse de nada”. Esta frase dibuja a la perfección el ataque de memoria repentina que vienen sufriendo los altos directivos de Odebrecht con el Gasoducto del Sur Peruano. Este ataque de memoria es un huayco que lleva a su paso a cuantos políticos, empresarios y funcionarios públicos encuentra en el camino a la verdad.

Desde el principio del proyecto “Gasoducto del Sur Peruano” había más de una cosa extraña, y no solo el que se adjudicara la obra a Odebrecht como postor único, luego de excluir al otro postor entre gallos y medianoche. El origen turbio se remonta mucho tiempo atrás, para ser precisos al 9 de agosto del 2012, cuando Marcelo Odebrecht y Jorge Barata visitan al ex presidente Ollanta Humala en palacio de gobierno para hablar, entre otros temas, del Gasoducto. Al día siguiente, 10 de agosto, el presidente presenta “El Proyecto de Ley que afianza la seguridad energética y promueve el desarrollo del polo petroquímico en el sur del país”, o en simple, el proyecto que impulsa el Gasoducto del Sur. Este proyecto se materializa en la ley 29970 que da origen a la obra.

En junio del 2014 el gobierno adjudica a Odebrecht, como postor único, la obra de construcción por 7 mil millones de dólares. Todo esto, pese a que ya empezaban a salir los primeros destapes de la operación Lava Jato que revelaban los sobornos que pagaba Odebrecht en toda Latinoamérica. Aun cuando todo parecía desmoronarse en el entramado de corrupción, Odebrecht negaba el pago de coimas por esta obra, a tal punto de pedir los primeros desembolsos al Estado peruano.

En este año, 2019, con la intervención de los fiscales peruanos pensamos que todo –o buena parte- de esta historia estaba por llegar a su fin. Pero los fiscales en una clara muestra de inocencia o de poca objetividad en las investigaciones, llegaron a un acuerdo de colaboración eficaz con la empresa brasileña, en la cual Odebrecht solo reconocía soborno en cuatro obras en Perú: Interoceánica, Metro de Lima, Costa Verde y la Vía de Evitamiento Cusco. Entonces, ¿qué pasaba con el Gasoducto, Olmos y todas aquellas obras millonarias que hizo la empresa en el Perú?, bueno pues, según Odebrecht en ellas no se pagó ni un solo sol en coimas, motivo por el cual estos fiscales no incluyeron las demás obras en el acuerdo con la empresa.

Hace unas semanas, gracias al valiente trabajo de unos jóvenes periodistas del portal La Posta de Ecuador y Convoca.pe se destapó la verdad. Odebrecht había pagado más de 3 millones de dólares por la concesión del Gasoducto del Sur. Fue así como inició el repentino ataque de memoria de la constructora. No les quedo más que recordar –o aceptar- que pagaron sobornos por esa obra.

Dentro de poco todos esperamos que se revelen los nombres de las personas involucradas en este tema sin la necesidad de otro ataque repentino de memoria. Todo esto bajo la suspicacia que viene generando el trabajo de los fiscales frente a este y otros deslices en el acuerdo de colaboración eficaz firmado por el ministerio público y Odebrecht. Pero que nadie desconfíe tanto, porque providencialmente atraparon a Toledo y varios problemas del Perú se solucionarán, ¿o tal vez no?

(Publicado en Republicaliberal.com reproducido con autorización del autor)