Contabilidad de triple entrada(*)

Ramiro F. Prialé

El profesor Yuji Ijiri murió el 2017 y a esa fecha, su libro más famoso “Momento Contable & la contabilidad de triple entrada” concebido en 1989 era desconocido hasta para los de su especialidad. Su impacto real aún está por llegar. Y será un tsunami que reconstruirá todos los aspectos de nuestras vidas y sociedades. Solo el internet y la imprenta lo superarán en el impacto a toda la humanidad.

La contabilidad definitivamente nunca ha sido un tema atractivo. Pero sin ella no habría comercio global, ningún avance tecnológico habría podido despegar. No tendríamos literalmente estados nacionales, ni transportes transfrontera llevando mercancías a todo el mundo. Estaríamos aún en la etapa de agricultura de subsistencia o caza en el bosque, viviendo bajo perspectivas muy limitadas.

La contabilidad rompió ese ciclo. Los primeros vestigios de contabilidad de entrada única se remontan a los sumerios hace aproximadamente 5000 años en tabletas cuneiformes.  Eran notas simples en un libro mayor.

Este sistema básico hizo posible el seguimiento de quién posee qué y gracias a ello, el comercio adquiere una escala mucho mayor. Reyes y reinas de la antigüedad pudieron construir castillos, establecer ejércitos profesionales y crear grandes maravillas del mundo. Era un sistema muy limitado pues no había forma de verificar, ni de auditar. No había forma de que dos personas estuvieran de acuerdo.

Por ello el comercio fue un asunto familiar, de confianza. Reyes y reinas y poderosos clanes familiares de nobles y aristócratas, dominaron la tierra. Muchas guerras se originaron por desacuerdos sobre estas anotaciones. Para el año 1400 el sistema de entrada única ya no resistía el peso del tiempo.

La expansión del mercado a la nueva América expandió el comercio, lo que hizo necesario un cambio radical. Fue a mediados de 1400 que un fraile franciscano finalmente codificó el sistema de doble entrada que, combinado con la reciente invención de la imprenta, fue asumido rápidamente como el estándar de los comerciantes venecianos. Esto desató el comercio mundial. Ahora los bienes podrían fluir fácilmente a todos los imperios del viejo mundo.

Se trata del mismo sistema contable de doble entrada que nos rige hasta hoy y que ya muestra también los signos de una edad muy mal llevada. Cocinar los libros, ocultar miles de millones en deudas, lavar dinero, crear deudas ficticias, maquillar utilidades, evadir impuestos. Esas son las arrugas visibles.

Es aquí donde entra la contabilidad de entrada triple del profesor Yuji Ijiri. La razón por la que es tan poco conocida es por que abarca dos campos también oscuros y poco conocidos: la criptografía y la contabilidad. Es esta extraña combinación interdisciplinaria lo que hace que su invento sea poco menos que un plomazo.

El cifrado criptográfico es de muy escaso interés público. Recién en 2005, apareció un ejemplo más claro de un sistema de contabilidad de triple entrada propuesto por el criptógrafo Ian Grigg. Entre el 2006 y 2007, un programador autodidacta tropezó con uno o ambos sistemas. Estaba trabajando en una moneda alternativa, sin confianza centralizada. Se llamaba Bitcoin.

Bitcoin fue el primer ejemplo de trabajo de la contabilidad de entrada triple. Pero es apenas un primer ejemplo de toda la innovación posible con la misma tecnología subyacente, el blockchain.

La contabilidad de entrada triple y por extensión el blockchain y las criptomonedas son una forma de consenso sobre una determinada realidad objetiva. Son dos partes que están de acuerdo en una versión de eventos pasados. La tercera entrada del sistema, ingresada al blockchain (cadena de bloques), es tanto un recibo como una transacción. Es una prueba verificable y auditable de que algo sucedió entre dos partes, lo que es mucho más que los recibos que cada parte tiene en un sistema de doble entrada.

¿Por qué esto es importante?  Porque se puede aplicar a temas clave como el voto popular, la generación de consensos sociales, referéndums en línea, propuestas de leyes públicas por voto directo. Para gestionar votaciones internas reales en los partidos políticos que han perdido credibilidad y ya no representan a nadie, acabar con fraudes electorales de regímenes autoritarios usados para perpetuarse en el poder. Con esta tecnología blockchain se puede saber cuánta gente votó; si ya votaron; si el voto se registró correctamente; si el voto reflejó su intención; si es posible auditarlo fácil y rápidamente; si se puede confiar en esa auditoría.

El blockchain pueden garantizar que los votos sean demostrablemente correctos y auditables públicamente. Hace posible que la población entera, todos, hasta el votante individual, puedan verificar los resultados. Cada individuo sabe que su voto se registró con precisión y pueden verificarlo ellos mismos. No tienen que confiar en alguien para decirles que fue correcto como lo hacemos hoy. También pueden ver que todos los demás emiten su voto con certeza. A pesar de la total transparencia, se preserva el secreto tan importante de las papeletas electorales al momento de votar, de manera de evitar la coerción y la inducción grupal.

El sistema actual solo mantiene el secreto del voto, pero nada más. La integridad de las elecciones se basa en instituciones muchas veces cuestionadas. Puede que a nuestra clase política no le guste, en particular a los de vocación dictatorial, émulos de Maduro que el sur del país conoce bien, porque de llegar al poder y querer perpetuarse, no podrán manipular los votos.

Los efectos de la contabilidad de triple entrada que hace posible el blockchain, afectan todas las esferas de la economía y de las instituciones construidas para intermediar dentro de la sociedad, usufructuando las asimetrías de la información, expresadas por el poder, el capital, la propiedad y los activos.

Asimetrías de información en todo lo que se puede cocinar en los libros contables bajo los sistemas de doble entrada de hoy en día y que viven detrás del firewall corporativo son apenas un atisbo de lo que harán posible las implementaciones en tecnología blockchain por la transparencia en la gestión de los actores claves de la política, el gobierno y la economía.

Hay aún un largo camino de mejoramiento, desarrollo y escalabilidad, pero blockchain se presenta como una garantía de soberanía y libertad ante un sistema financiero, político y social que adolece en muchos casos de credibilidad y que necesita urgentemente de un instrumento que sea capaz de recuperar esa confianza de la gente, en aras de preservar el apoyo y respeto ciudadano a las formas de la democracia.

(*) Comentarios personales y sumario de Why Everyone Missed the Most Important Invention in the Last 500 Years, Daniel Jeffries (2017). https://tinyurl.com/yy5xol42