Una plataforma política para la clase media 1.0

Hernán Garrido Lecca

Pretender bosquejar la plataforma política de la clase media desde una tribuna como esta sería no solo pretencioso, sino ridículo. La expresión de las demandas políticas de la clase media emergente será el resultado de un debate que recién se inicia y que inexorablemente tendrá un primer clímax en las siguientes elecciones generales. La clase media representa hoy más del 50 por ciento de la población peruana, sin embargo, aún no ha despertado en su conciencia de clase. Este es un proceso que se verá acelerado no solo por el cronograma electoral sino por la creciente amenaza a su consolidación: las consecuencias de la década perdida (2011-2021) amenazan ya la aún frágil economía familiar de este gran grupo que conformamos la mayoría de peruanos. De hecho, ya en el 2017 y por primera vez en este milenio, la pobreza en el Perú no retrocedió sino que aumentó en alrededor de 330.000 personas o, lo que es más o menos lo mismo, la clase media se redujo en ese número de peruanos. En esa línea, otro indicador importante es que, según el BCR, al 30 de junio pasado el endeudamiento con tarjeta de crédito se incrementó en 14.7 por ciento y los créditos de consumo en 12.9 por ciento respecto del mismo periodo del año pasado: esto es entre 4 y 5 veces el crecimiento esperado del PBI para este año; lo que podría estar reflejando que la clase media ha echado mano al plástico para poder sostener el estilo de vida que gracias a su esfuerzo y el crecimiento económico del país pudo construir y sostener durante los últimos 20 años. Créanme: la clase media emergente pasará a ser la clase media insurgente. Y para la tranquilidad de nuestras claudicantes y anquilosadas elites y para una nueva frustración de los oligarcas socialconfusos: el siguiente no será un gobierno de izquierda de inspiración marxista-leninista ni etnocacerista. No hay forma. Es una cuestión de aritmética. La rueda de la insurgencia política de la clase media está en marcha y el triunfo de su causa es inexorable.

Permítaseme intentar un ejercicio iterativo para empezar a forjar esa plataforma política que nos sirva de punto de encuentro para tomar las riendas del país. Digo iterativo pues solo repitiendo este ejercicio muchas veces, por muchas personas y en muchas partes podremos obtener un resultado como consecuencia de cuáles son las demandas políticas que nos unen y dejar de lado las fútiles “reformas políticas” que nos separan. Empecemos por dejar de lado la plantilla “pliego de reclamos” que asume que alguien más (“papá Estado”, por lo general) es el llamado a solucionar nuestros problemas y usemos una nueva plantilla de “tareas ciudadanas” para que nosotros desde el Estado y desde fuera de él seamos actores y protagonistas de la solución de nuestras demandas.

Nosotros, la clase media, podemos formular nuestras demandas políticas desde cinco roles distintos en la sociedad pues somos: (i) familias-empresas; (ii) consumidores; (iii) pacientes; (iv) padres de familia; y (v) contribuyentes.

1.  Somos Familias-empresas. La palabra economía se deriva del griego oikonomos, que significa “manejo del hogar”. La familia, en el Perú, no es solo la célula del tejido social sino la unidad productiva económica por excelencia. Desde tiempos prehispánicos la familia extendida, el ayllu, constituyo la piedra angular del aparato productivo. Según señaló hace unos días Mariana Garland en el VII Congreso de Familias Empresarias, las familias-empresa en el Perú, las MYPEs y las PYMEs, representan el 40 por ciento del PBI y entre el 60 y 70 por ciento del empleo. Según ComexPerú, como informamos en esta edición, las ventas pymes representan el 19 % del PBI. No confundamos la empresa familiar con la familia-empresa: la primera es una persona jurídica, la segunda es una empresa mas no necesariamente una persona jurídica. Necesitamos que el Estado reconozca esta realidad y modifique el marco legal para adaptarse a ella y no pretenda modificar y hasta negar la realidad de ese sector mal llamado informal de la economía. La creación de la Empresa Familiar de Responsabilidad Limitada como un modelo de vehículo para hacer negocios en el que este sea un objeto del derecho y no un sujeto del mismo (idea varias veces expuesta en esta tribuna) es la base de nuestra plataforma política en este campo: registro online mediante declaración jurada de activos (contrato de alquiler, marca, red de proveedores, activos fijos, etc), endosabilidad del título mediante la modalidad de “traspaso”, considerar ingresos de familiares hasta segundo grado de consanguinidad como participaciones y no remuneraciones (impuesto de solo 4.5 por ciento por este concepto), entre otros elementos.

2. Somos Consumidores. Hace 200 años decidimos librarnos de toda forma de tiranía política y constituimos la Primera República. Sin embargo, no hemos logrado librarnos de los tiranos económicos que violan los principios de la sana competencia en el mercado mediante la acumulación de cuotas de mercado y la creación de oligopolios y monopolios a partir de los cuales ejercen su posición de dominio en sectores como la banca, los medios de comunicación, los productos de consumo masivo, la cerveza y, con la complicidad de la incapacidad del Estado, en las farmacias, entre otros. El Bicentenario es el momento oportuno para la fundación de la Segunda República: un país sin tiranos políticos y sin tiranos económicos en el que prime la competencia en todos los mercados y se prohíba mediante control previo toda forma de concentración de poder que viole la soberanía de nosotros los consumidores.

3. Somos Pacientes. Hace 200 años que el sistema de salud es un desastre en el Perú. No es cuestión de más dinero. Tenemos un gasto per cápita en salud equivalente al de Malasia y, sin embargo, ellos tienen estándares de primer mundo mientras que nosotros tenemos algunos indicadores del nivel de Haití o algunos países africanos. El problema es la gestión y los médicos no son gestores: ellos no han resuelto el problema ni lo pueden resolver. Ahora es el turno de los pacientes. Queremos gerentes a cargo de la salud pública y a médicos a cargo de evitar que los peruanos se enfermen y si se enferman a cargo de curarlos. La salud pública es provista por profesionales de 12 ramas distintas: busquemos entre ellos o fuera de ellos a los mejores gerentes. Gestionar la salud no es trabajo de médicos. Aseguramiento Universal pero con gestión de calidad. Las APPs de Essalud en Villa María del Triunfo y Callao son un claro ejemplo de lo que se puede hacer con buena gestión: pregúntenle a los pacientes y no a los médicos y verán que tengo razón.

4.  Somos Padres de Familia. ¿Cómo es posible que las APAFAS no participen en la toma de decisiones sobre los materiales educativos de sus hijos, la gestión de los colegios, su seguridad o las decisiones de inversión? En cada UGEL debe haber representación de los padres de familia: un Consejo que participe de las decisiones sobre la educación de sus hijos. Necesitamos elecciones supervisadas por ONPE para elegir a los representantes remunerados de las APAFAS en cada UGEL en todo el Perú. Estamos en manos de “expertos” contratados mediante millonarias consultorías hace años. ¿Resultados? Tenemos una currícula aprobada en el 2017 bajo el argumento que la anterior resultaba obsoleta y atentaba contra el futuro desempeño de nuestros niños; sin embargo, los “expertos” han sido incapaces de generar los textos escolares para esa currícula y ya se han visto obligados a reimprimir aquellos del 2015, acaban de anular la licitación para reemplazarlos en el 2020 y con las elecciones venideras y la ‘decidofobia’ reinante entre los funcionarios públicos, lo más probable es que no tengamos libros ni para el 2021. Incapacidad pura. Los padres de familia jamás permitiríamos semejante desidia. Menos poder para los “expertos” y más poder para las APAFAS.

5. Somos Contribuyentes. De acuerdo a la Asociación de Contribuyentes, trabajamos 4.5 meses para el Estado y 7.5 meses para nosotros mismos y nuestras familias. Tengo la sensación que en la clase media pagamos impuestos como europeos y recibimos servicios como africanos. La inseguridad es inaceptable, la administración de justicia una amenaza y la ejecución presupuestal (particularmente en infraestructura) paupérrima. Creemos incentivos económicos para la PNP por circunscripciones: todo el personal de las comisarías que logren reducir la inseguridad en su territorio en un porcentaje superior al 20 por ciento debe recibir un sueldo adicional como premio no computable para efectos previsionales. Elijamos a nuestros jueces: empecemos por los jueces de primera instancia; no le echemos la culpa a los sabios y a las comisiones de notables, asumamos la responsabilidad de juzgar el carácter de quienes administraran justicia y atengámonos a las consecuencias de nuestras decisiones (no empecemos, como con los congresistas, con que “se vayan todos” luego de dos años de haberlos elegido y 20 de años de la misma cantaleta),

He aquí algunas ideas. Seguro muchos de ustedes no estarán de acuerdo con alguna o todas ellas. Lo importante, peruanos, es que empecemos a intercambiar ideas en lugar de insultos para poder librarnos de las elites que claudicaron y de la nueva oligarquía (aquellos que han entrado al poder por la puerta falsa luego de haber fracasado por la vía de la lucha armada y por la vía de las urnas).