Lo vivido:  70 aniversario de acuerdos en derecho humanitario

Ernesto Pinto Bazurco Rittler

Los Convenios de Ginebra que se firmaron en agosto de 1949 recogen y resumen una serie de acuerdos internacionales sobre personas involucradas en conflictos armados.  Luego fueron perfeccionados por sus Protocolos adicionales. Hoy son la piedra angular del derecho internacional humanitario, por ser el conjunto de normas jurídicas que regulan e intentan limitar los efectos de conflictos internacionales e internos. Protegen especialmente a las personas que no participan en las hostilidades (civiles, personal sanitario, miembros de organizaciones humanitarias) y a los que ya no pueden seguir participando en las hostilidades (heridos, enfermos, náufragos, prisioneros de guerra). Los Convenios y sus Protocolos establecen además que se debe tomar medidas para prevenir o poner fin a cualquier infracción de dichos instrumentos.

Comparto la importante  conmemoración del setenta aniversario de la suscripción de los Acuerdos de Ginebra sobre Derechos Humanitarios. Es una ocasión para rendir homenaje tanto a los diplomáticos que lograron estos compromisos, como una oportunidad obligada para recordar a las víctimas de las guerras. Como es mi caso, y el de mi familia, que padeció todo ello, es una fecha especial. Nací en Múnich, poco después de que mi hogar fuera destruido por bombas asesinas. Un acto de terror en la Segunda Guerra Mundial contra poblaciones civiles, en que murió un hermano mayor. No debe olvidarse a los responsables como al bellaco Arthur Harris, que fue quien, con otros, organizó y ejecutó este crimen con premeditación, alevosía y ventaja, lanzando bombas.

También debo recordar que en el año 2013 fui nombrado, como diplomático, a la Misión del Perú ante los Organismos Internacionales en Ginebra. Entonces presté especial atención a los asuntos relacionados con los Derechos Humanos. Ahí me fue grato recibir de la Cruz Roja Internacional la información que   esta entidad guarda en sus archivos sobre la actuación de mi padre, el doctor Ernesto Pinto Bazurco en la Segunda Guerra Mundial.  Especialmente sobre las cartas que este escribió estando prisionero por los nazis en el Campo de Laufen por haber ayudado a judíos perseguidos. No pudo recibir entonces mi padre protección ni asistencia del Gobierno Peruano. Y fue liberado, por ser médico,  gracias a la intervención de la Cruz Roja Internacional. 

Cuando un diplomático vive con esta historia, da por sobreentendido otorgar protección a quien se encuentra perseguido y en peligro.  Con esta convicción, y en amparo a la Constitución de 1979, acogí en la Embajada del Perú, a más de diez mil cubanos en 1980, y negocié, con éxito, directamente con Fidel Castro, la salida de Cuba de más de cien mil cubanos no conformes con el régimen. Como se sabe, fue el acto humanitario, en la práctica, más importante en la historia del Perú.  

Las guerras y las violaciones de los Derechos Humanos son tragedias resultantes de errores de los políticos, o negligencia de  militares.  No importando a qué bandos pertenecen,  se debe perseguir y enjuiciar a los autores de infracciones graves.  No obstante, en la práctica, resulta casi imposible sancionar al infractor, si este pertenece a un país poderoso o logra estar al lado de los vencedores. Para ponerlo es un  ejemplo: el ministro  populista Salvini, que manipula hoy el gobierno de Italia  ha negado a prestar asistencia a enfermos, y náufragos africanos, en la isla de Lampedusa ¿Italianos en esa isla, geográficamente perteneciente a África,  no admiten a africanos? Es necesario entonces recordarles las obligaciones de las Convenciones de Ginebra.

Hoy, la nueva aparición de gobiernos autoritarios – populistas- en diversas partes del mundo, hacen aún más necesario no olvidar la historia, sus errores, tragedias, y especialmente a las víctimas inocentes.