El valor político de la vida de cada recién nacido

Federico Prieto Celi

Solamente en el hospital Honorio Delgado de Arequipa y el hospital Regional de Lambayeque, de enero a agosto, han fallecido en total 93 bebés, que de haberse tomado todas las medidas médicas debidas y haberse previsto la compra y mantenimiento de los equipos médicos adecuados, podrían haberse salvado. ¿Cuántos otros casos se habrán dado en otros hospitales públicos y de EsSalud, en los policlínicos y los puestos de salud, que no conocemos?

Los atenuantes mencionados por las autoridades sanitarias responsables de estos casos, como la desnutrición de la madre y el hijo, el nacimiento prematuro y otras circunstancias, no hacen otra cosa que agravar la evidencia de la irresponsabilidad de las autoridades del Ministerio de Salud y de las Regiones. No es el momento de echarle la culpa al otro. Si el nivel central y el nivel regional no dialogan, cooperan y coordinan, entonces hay algo grave que no funciona en el Estado.

La obsesión de las autoridades políticas por la implantación de la ideología de género obnubilan la mente y paralizan las acciones normales del trabajo de servicio público hasta el punto de que descuidan la prevención del cuidado de los recién nacidos. ¿Angelitos al cielo? ¿Esa es la política del Ministerio de Salud?

Las ideologías totalitarias impiden ver las cosas como son. Si la idea de fondo es un control rígido de la natalidad, para que haya menos personas en el mundo, entonces las muertes de 93 bebés, por dolorosas que sean para sus padres, colaboran en reducir el número de los vivos. Obviamente las autoridades sanitarias nunca lo dirán. Pensando bien, ni siquiera lo han querido. Pero la realidad es que a la postre los hechos son los que valen: hay 93 bebés menos en el mundo de los vivos.

El diálogo entre los presidentes de los poderes legislativo y ejecutivo no se pueden limitar a discutir si las elecciones generales son antes o después. Siendo claro que las elecciones son cuando deben ser -para que el nuevo mandato se inicie el 28 de julio de 2021- los temas de diálogo deben ser las materias prioridades del gobierno de turno -hoy el de Vizcarra, mañana, a lo mejor, el de Aráoz- en salud y educación, seguridad y Vraem, etcétera.

La desesperada campaña populista del presidente Vizcarra por todo el país no ha sido para anunciar que los hospitales van a funcionar mejor, que tienen los equipos y medicinas adecuados, que los presupuestos de salud atienden a todas las necesidades de los accidentados y enfermos, y en primer lugar a las madres gestantes y a los bebés recién nacidos. No: ha sido para embaucar al pueblo con el adelanto de las elecciones. Así estamos.