Tierra de Nadie

Julio Ubillus

El valor supremo de todo ser humano es el derecho a la vida, a la libertad y seguridad personal, la Constitución la garantiza y el Estado debe cumplir este mandato Constitucional. Sin embargo todos los días, ciudadanos son asesinados alevosamente por la delincuencia común; y no estamos refiriéndonos a las bandas de narcotráfico, contrabandistas, falsificadores, cuellos blancos ni ilícitos de funcionarios públicos; sino de una gavilla innumerable de delincuentes que pululan por toda la ciudad; que matan por un celular, una cartera, zapatillas, bicicletas, y cualquier otro objeto que puedan coger en esas circunstancias.

Las consecuencias de esta matanza de ciudadanos, implica un tremendo dolor para las familias que pierden a sus seres queridos, que muchas veces son el sostén, sus hogares quedan mutilados, se truncan estudios de niños, se pasa a la indigencia y después a la pobreza. El Estado, con una inexistente política de control de la criminalidad, aplica herramientas policiales, sociales y jurídicas, que lo único que hace es castigar al delincuente, que finalmente es la última medida cuando ya se consumó los asesinatos en las calles.

Toda esta situación de extrema violencia, está generando en la sociedad un estado de intranquilidad y zozobra, reducción de los servicios, atenciones y restaurantes; evitando que se transite de noche, y menos aún lugares de riesgo por falta de vigilancia policial o municipal. Curiosamente en sentido contrario, se ha multiplicado vertiginosamente la distribución delivery, espectando interminable cantidades de motos, triciclos y bicicletas que son requeridas por los usuarios para no exponerse a los peligros que estamos comentando.

Otro de los motivos de muertes continúas, están originados por los choferes de combis y buses; quienes irresponsablemente conducen los vehículos atropellando, matando y con una cantidad de minusválidos que tuvieron la suerte de sobrevivir, con consecuencias similares de los daños en los hogares y la sociedad iguales a los de las víctimas de los delincuentes de sangre. La impunidad para estos delitos, nace del Código Procesal Civil Art. 643, inc. 4) –bienes inembargables- los vehículos … para el ejercicio directo de la profesión, oficios etc; esta es la patente para la criminalidad motorizada y para no abonar millones de soles en papeletas infractoras.

Los miles de ciudadanos muertos, continuarán innecesariamente sino se toman las medidas correctivas del caso; todo ello transita por una política para combatir la criminalidad plasmada en dispositivos coherentes, con modificación de la legislación, con medidas de coerción, sistema diferenciado en la legislación penal, fondos presupuestarios para los Organismos Públicos integrados que va desde la PNP hasta Municipalidades; y sin restringir derechos para los infractores mirar y preocuparse de las víctimas, las mismas que necesitan también una regulación legislativa para poder atenuar los perjuicios como consecuencia de estos hechos violentos; antes que de tierra de nadie pasemos a tierra arrasada.