El nuevo “modelo de la licitación anticorrupción”

Jorge Morelli

Basta tomar un poco de perspectiva para comprender por qué ocurrió la masiva denuncia de la corrupción brasileña, que contagió al Perú y a otros países de la región. Lo ha puesto en evidencia el éxito de los Juegos Panamericanos.

La lección de los Panamericanos es simple. Se abrió por primera vez en mucho tiempo la licitación de las obras a empresas constructoras europeas, norteamericanas y asiáticas que por años habían estado materialmente imposibilitadas de participar por la competencia desleal del club de la construcción en el mercado cerrado de toda la region.

Pero no es solo eso. Además, el éxito de los Panamericanos se ha debido a que, en acto sin precedntes, esta vez no solo se licitaron las obras sino que se licitó la licitación misma. En efecto, un convenio de Estado a Estado con el Reino Unido permitió tener el marco legal para el contrato de una empresa especializada que se encargó de organizar la licitación y otorgar la buena pro a las empresas ganadoras de entre una lista de postores. 

Ahora comienza a verse las ventajas de lo ocurrido. Pero hay que entenderlo con claridad. Lo que se ha hecho es levantar materialmente –o, más bien, suspender momentáneamente- la maraña legal masiva que entorpece la construcción de la obra pública en el Perú. Salvo, quizás, por el llamado “control concurrente” de la Contraloría para resolver problemas sobre la marcha.

Es evidentemente el camino para ejecutar inversión pública en lo futuro, la misma que en el pasado agosto llegó a alcanzar el récord histórico inigualado de cero por ciento de avance. El peligro, desde luego, es que el Mercado vuelva a ser cerrado por la vía de establecer muevas y creativas precondiciones a la libre competencia en el mercado. 

Pero lo que estamos viendo es nada menos que el fin del mercantilismo en la construcción de obra pública en Sudamérica, instalado y gestionado por Brasil durante décadas en complicidad con sus socios de los clubes de la construcción en cada país.

Es obvio que la denuncia de la corrupción fue preparada por largo tiempo desde fuera de la región de Sudamérica, para poder acabar con esa competencia desleal. Y hay que decirlo con toda claridad: no ha habido en ello un acto ilegítimo.

Parece mentira escuchar hoy hablar del “modelo Panamericanos”. Técnicamente se llama el modelo BIM (Building Information Modeling). Todo el secreto está en el más perfecto acopio previo de información y su procesamiento por una cabeza ordenada. Ningún misterio chino.

Solo hay que vigilar que no se cierra la ventana de oportunidad para institucionalizar lo que en verdad debería llamarse el “modelo de la licitación anticorrupción”.