Migración y Criminalidad

Julio Ubillus

La migración entendida como el movimiento de un pueblo o de una muchedumbre de personas, es inherente a la especia humana, movida por el gen que motiva conocer siempre que cosa hay más allá; con el paso de los tiempos los traslados poblacionales se debieron a cambios climáticos y de hambrunas. En los últimos 2,000 años este movimiento migratorio, además de los comentados; huyen de la violencia política, fanatismo religioso, guerras, pobreza y falta de derechos humanos.

La dictadura que sufre la población de Venezuela, se debe a la falta de garantías de Derechos Humanos, donde abundan los asesinatos y una larga lista de delitos que hasta cierto punto lo propicia la dictadura gobernante; la falta de empleo trajo hambruna, sin servicios básicos tales como la atención médica y el surtido de remedios, educación de pésima calidad, sin existencia de seguridad ciudadana donde su población queda a merced de la delincuencia común y la política, da inicio a esta diáspora.

El actual régimen que gobierna el Perú, sin tener la capacidad y experiencia para aceptar migraciones, abrió las fronteras a los venezolanos que buscaban refugio en territorio nacional, sin ningún filtro ni evaluación previa, y tras este éxodo también vinieron marginales que viven del delito; grave responsabilidad del régimen de Pedro Pablo Kuczynski Godard y de Martín Vizcarra Cornejo.
Los resultados han sido de gran lesividad, puesto que con los ciudadanos honestos y en busca de trabajo y un horizonte mejor, se introdujeron bandas de delincuentes, que dando muestras de ferocidad son noticia central de los medios de comunicación social, donde aparecen cometiendo hurtos agravados con armas, secuestros, homicidas y otras formas delictivas; siendo nuestra ciudadanía el costo social de la falta de previsión del gobierno en este fenómeno migratorio. Además de las consecuencias producto de los delitos que cometen, tenemos sobrecarga del sistema penitenciario, costos en la administración de justicia; y sin control desde el aparato estatal de esta perversión de los malos emigrantes.

Antes que el fenómeno se agrave y se quiebre por completo la seguridad ciudadana y el agotamiento de los escasos recursos del país para atender estos temas; debe reprogramarse con el carácter de mucha urgencia una fiscalización exhaustiva del éxodo venezolano, tomar las medidas correctivas y la deportación inmediata; antes que la situación se agrave, tenga que ser mayor el número de víctimas y costos económicos para contener esta ola de criminalidad, teniéndose presente los exiguos presupuestos que se cuenta para ello, que serán aumentados año a año por este fenómeno sin ningún beneficio para el país.