Cambio climático la eterna división entre ricos y pobres

Ernesto Pinto Bazurco Rittler

Escribo desde Riga, la capital de Letonia. Este país europeo ha sufrido siempre estragos de ocupación por las ambiciones de diversas potencias. Por ello se está aquí atento a los acontecimientos mundiales. Y hay un interés especial ante el debate mundial sobre el Cambio Climático

La diferencia entre pobres y ricos siempre ha dividido a la humanidad. Hace miles de años se inventaron las religiones, que, sin poder acabar con la miseria terrenal, prometían bienestar a los hombres, pero solo después de haber acabado su vida: Y ello bajo la premisa de que se portaran bien, es decir, que no sean subversivos al sistema.

Con Lutero en Alemania- se reformaron estas ideas religiosas que venían de otros continentes. Pero eso no resulto suficiente para calmar aspiraciones. Entonces, luego de expandirse el conocimiento con la invención de la imprenta, aparecen las ideologías. Nuevamente un alemán, Carlos Marx, agita la sociedad. Pero tampoco las ideologías solucionaron el problema. Mas bien dividieron al mundo y lo pusieron al borde de una guerra nuclear

Entonces aparece, en pleno conflicto Este- Oeste, otra iniciativa: la de poner la naturaleza por delante, y por ello, todos juntos, tenemos que «salvar el Planeta». Si bien la primera intención podría haber sido frenar la industrialización en Alemania Occidental, en la Alemania de hoy, reunificada, ello se maneja como una oportunidad de diversos alcances. Es por eso que en ese país las ideas llamadas ecologistas, o ambientalistas, hacen política. Se crea el Partido de los Verdes, que ahora ha alcanzado   especial gravitación.

Por otro lado, los alemanes, que basan su bienestar en la industria exportadora, han creado diversas tecnologías para preservar el ambiente. O han sacado del baúl de la historia, antiguas concepciones técnicas, es el caso del auto eléctrico, que se ha convertido en uno de los engaños más sofisticados, pero eficientes, para combatir las emisiones que supuestamente originan el calentamiento global.

Pero lo que no se dice que la nación germana participa solo en menos del uno por ciento en las emisiones globales. O sea, aun cuando cambie radicalmente su conducta de consumo, solo influiría en un mínimo porcentaje en el asunto del Cambio Climático.  A la par, participa en un porcentaje mucho mayor en la exportación de tecnologías que aparentemente son a favor de evitar el calentamiento global.

No es casual entonces que desde Europa se desate un lobby, que llega al extremo de utilizar a una menor de edad – llamada Greta-   para impactar en la opinión pública sobre el tema. Asi se ha extendido una ola de actividades bajo el nombre de “Viernes para el futuro”.  En contraste  la mayoría en el Mundo piensa en el “Todos los días trabajo para Comer”

El lunes habrá  una sesión especial en las Naciones Unidas sobre  Cambio Climatico.  Pero, como se sabe. la ONU  tiene solo carácter  deliberativo y sus resoluciones  son meras recomendaciones. Es mas  interesante  conocer como, en el terreno de los hechos, se comporta la India, o China, los países de mayor población, producción y por lo tanto polución. 

En Europa ayer se realizó  con mayor intensidad  una huelga en la que los jóvenes más ricos dejen de ir a la escuela. En tanto en Haití, se ha desatado otra huelga, la de los pobres, que calman por conseguir combustible para movilizarse.  La división del Mundo sigue como antes:  especialmente entre los que tienen mejor acceso a información y los que siguen tendencias impuestas por los que tienen un mayor manejo del conocimiento

¿Acaso no es cuestión de Ética salvar a la Humanidad antes que el Planeta? El Hombre no puede estar en función de la Naturaleza. Siendo parte – inteligente- de esta debe saber servirse de ella.  Hay problemas prioritarios, es el caso del Perú, donde viven todavía millones de niños afectados de anemia o tuberculosis, y otros tantos limitados por la falta de acceso a información veraz.

En este contexto cabe recordar la sentencia que formulo hace   doscientos años de Alexander Von Humboldt: “no hay aire más puro que aquel que se respira en libertad”