Debate Rosa Bartra-Martín Vizcarra en televisión

Federico Prieto Celi

Rosa Bartra, de 45 años, congresista del partido Fuerza Popular por el departamento de La Libertad, contestó el domingo seis de octubre duramente al huésped de palacio de gobierno Martín Vizcarra, de 56 años, afirmando irónicamente que era obstruccionista porque había impedido que siga adelante el contrato en investigación sobre el aeropuerto de Chinchero y se había opuesto a los textos pornográficos del ministerio de Educación.

Afirmó también que el documento que mandó al archivo sobre el adelanto de las elecciones apenas se ocupaba en tres líneas de esa materia, mientras que todo el texto, de varias páginas, trataba únicamente del destino que Vizcarra quería para el cargo de segundo vicepresidente de la República.

 Rosa Bartra preguntó a Vizcarra, desde el canal de televisión, si el Estado va a entregar a la empresa brasileña Odebrecht 524 millones de soles por la venta de la hidroeléctrica Chaglla, como quiere el procurador ad hoc para el caso Lava Jato, Jorge Ramírez. Eso, digo yo, a pesar de que informaciones posteriores revelan nuevos actos de corrupción, lo que deja sin efecto los acuerdos previos entre el colaborador (ineficaz) y el Estado (corrupto).

Me quedó claro que Rosa Bartra expone hechos reales de la política peruana de las últimas semanas, y que Martín Vizcarra no superaría un debate con ella por la televisión, como debiera hacerse. Porque desde el momento en que Vizcarra acusa a Bartra de ser la culpable de todo, ella tiene derecho de defenderse cara a cara con el acusador, ante 32 millones de peruanos de espectadores. Si se niega a hacerlo, con cualquier motivo, reconoce tácitamente los argumentos de Rosa Bartra, por lo que tendría el deber moral de pedirle disculpas públicas por las acusaciones gratuitas que le ha hecho.