La información estadística y geoespacial en la lucha contra el crimen

Aníbal Sánchez

En los últimos años en el Perú se han dado pasos muy importantes para integrar los datos estadísticos y la información geoespacial para apoyar la lucha contra el crimen, aprovechando las bases de datos disponibles, en un proceso que combina la cartografía actualizada de los Censos Nacionales, hasta nivel de manzana, sumando la información estadística que mide el comportamiento de los fenómenos demográficos, económicos, sociales en el tiempo. Este esfuerzo impulsado por el INEI con el concurso de las diversas instituciones que administran justicia, ha permitido generar un potente sistema de información de apoyo a la lucha contra el delito, su nombre “Sistema integrado de estadísticas de la criminalidad y seguridad ciudadana”, en apretado nombre DATA-CRIM. El objetivo del sistema es poner a disposición de los ciudadanos, investigadores y autoridades la información necesaria que apoye esa enorme tarea de ir disminuyendo los niveles de criminalidad, en el país.

Es un sistema que no solo intenta colocar en el ciberespacio los datos de la seguridad ciudadana, como las tasas de victimización, de homicidios, de las denuncias de delitos en las dependencias policiales, los datos de los avances en la seguridad en las zonas o barrios, que nos permita caracterizar a las personas que cometen delito y de las que lo sufren; sino que además, combina estos datos del crimen, con los datos de la distribución de los niveles de ingreso, de los niveles de pobreza, de carencias, de la distribución de los negocios y en especial del tamaño de la población y su distribución. De tal manera, que permita apoyar a las autoridades a focalizar sus labores, conociendo geoespacialmente el entorno del delito, sus causas primarias, y efectos en la vida social y en la economía.

Saber que una tercera parte de las personas que cometen delito, son menores de 30 años de edad, sin perspectiva de vida ni futuro educativo o laboral, o el cincuenta por ciento de ellos, menores de 35 años de edad. El saber dónde vivían o viven y en qué condiciones, es tan importante que abona a toda labor de prevención e inclusión social. Por otra parte, el país, cuenta con 1,874 distritos, que son las divisiones político-administrativas menores, solo en una parte pequeña de ellos se concentra más del 80,0% de la actividad delictiva. Las mayores tasas de victimización, de denuncias de delitos, y los lugares donde se cometió algún hecho de esta naturaleza, se concentran en no más 130 distritos, en estos debería acondicionarse la acción del Estado, sin descuidar todo el escenario nacional.

La ubicación de delitos con arma de fuego y el control de las mismas es gravitante, hay que detener el contrabando de armas y los mercados ilegales y clandestinos, los cuales deben ser puntos de atención. El sicariato muy ligado al tráfico de drogas, las mafias y el crimen organizado que recluta algunos jóvenes, incluso menores de edad, es materia de lucha frontal y de atención multidisciplinaria. El corruptor de menores debe ser sancionado doble o con penas bastante severas.

Es muy importante resaltar, por todo ello, que la información desempeña un rol gravitante, más aún cuando cubre varias dimensiones del problema y con detalle, y encontrarla en un solo lugar en un sistema integrado y georreferenciado, que ofrezca información oportuna, de calidad y de libre acceso y a disposición de todos, especialmente para los actores de la política pública, es una gran herramienta de lucha contra el crimen. “Sin datos de alta calidad que proporcionen la información apropiada sobre las cuestiones adecuadas en el momento oportuno, el diseño, el seguimiento y la evaluación de políticas efectivas resultan casi imposibles”. [1] 

La propuesta del sistema integrado y georreferenciado ha sido valorada por la sociedad peruana como una de las mejores prácticas de la gestión pública, premio que ganó el INEI en el año 2017. El mismo se basa en un sub sistema estadístico de apoyo a las políticas públicas contra el crimen, que permite abordar la multidimensionalidad del problema de la criminalidad con la consulta simultánea de diversas bases de datos georreferenciadas que posibilitan el conocimiento exhaustivo de la problemática, sistema que hay que ir enriqueciendo, y va dando cuenta de los puntos “calientes”, y de las causas sociales y económicas que rodean el crimen. Es un potente instrumento de prevención, orientación y apoyo a las políticas de seguridad ciudadana, y está a disposición de todos en un ambiente informático amigable y en una amplia cultura de datos abiertos. No lo desperdiciemos.        

[1] Naciones Unidas: “Un mundo que cuenta” – Reporte preparado a solicitud del Secretario General de las Naciones Unidas por el Grupo Asesor de expertos Independientes sobre la Revolución de los Datos para el desarrollo Sostenible. Noviembre 2014.