Hoy Bolivia en una encrucijada entre la “La Revolución de las Pititas” y la “Guerra Civil”

Una visión escrita desde el corazón de la crisis boliviana

(Redacción Café Viena) – Bolivia un país con una población eminentemente indígena, se debate en una encrucijada para lograr su estabilidad política y social.

Pasaron más de 500 años desde que el mundo indígena fue sojuzgado por la colonia española y aún hoy día quedan heridas de esa imposición de una cultura sobre otra. Donde supuestamente el blanco es mejor que el bronce y ese bronce quiere enterrar al blanco, sin comprender que ahora el país Andino es una fusión de razas eminentemente mestizo, donde se mezclan las sangres y las costumbres, donde el Ex Presidente Indígena apellida “Morales”  y dos de los cabecillas del movimiento Cívico que produjeron la Renuncia de Evo, apellidan “Camacho” y “Pumari”.

Este resentimiento ancestral, ha sido y es utilizado por el Partido Político del Ex gobernante Movimiento al Socialismo MAS, para que Bolivia se convierta en un “Vietnam”, como lo dijo el ex ministro de la Presidencia Juan Ramon Quintana, para que los indígenas y mestizos del campo y de la ciudad de “El Alto” se levanten y luchen contra los habitantes de todas las ciudades capitales del país.

El problema emerge el 21 de febrero de 2016, cuando el Ex Presidente Evo Morales, de gran popularidad en ese entonces, llama a un plebiscito para consultar si la población boliviana estaba de acuerdo con que el Presidente Evo Morales y vicepresidente Álvaro García Linera fueran reelegidos. En esa consulta el pueblo le dijo que no y por tanto debía concluir su mandado en enero de 2020.

Pese a ese rechazo de la población, el presidente Morales que tenía coptados todos los Poderes del Estado, consigue que el Tribunal Constitucional de Bolivia emita una Sentencia Constitucional que establece que el Derecho a la Reelección del presidente, vicepresidente y demás autoridades electas del Estado es un derecho humano, por tanto, quedan plenamente habilitados para presentarse a las elecciones presidenciales del año 2019.

Este engaño a la población, dio lugar a que se conformen plataformas sociales que, de forma espontánea, mediante las redes sociales, se agrupen para defender el voto que rechazó la Reelección de Binomio oficilista de ese entonces, este movimiento social adquirió más fuerza con la participación de los Comites Civicos de las ciudades principales del país, que convocaron a paros cívicos, donde se pararon varias ciudades por uno o dos días.

Ya en las elecciones presidenciales del 20 de Octubre de este año, los ánimos de la población se encontraban muy exacerbados, y cuando el Tribunal Supremo Electoral suspendió la transmisión televisiva del conteo Rapido, en el que se avisoraba una segunda vuelta entre los dos partidos con mayor votación: Comunidad Ciudadana (opositor) y el Movimiento al Socialismo (oficialista), suspenden sin justificación razonable la transmisión de votos y un día despues retoman la transmisión cambiando abruptamente la tendencia para dar la victoria a Evo Morales en primera vuelta.

Este engaño y fraude descarado, dió lugar a que la población de forma espontánea a través de los Comites Cívicos, dispongan el Paro Cívico Indefinido, que se aplicó desde 22 de octubre en todas las ciudades capitales del país. En Santa Cruz, el paro fue contundente, todos los vecinos se organizaron y formaron barricadas en los cruces de las calles principales con llantas, piedras, pedazos de madera y unas “pitas” que se extienden de extremo a extremo de la calle, impidiendo la circulación de vehículos y personas. Este paro se replicó en ciudades como Tarija, Potosí, Sucre, en Oruro en menor medida, en Cochabamba y La Paz se agravaron con enfrentamientos entre vecinos que acataban el paro y grupos organizados del MAS y la policía. Paro cívico que cada día fue más contundente, hasta que la policía, cansada de enfrentarse a su propio pueblo se “amotina”, el ejército niega apoyo al presidente para usar la fuerza contra su propia gente y en 21 días se logró que el Ex Presidente Evo Morales presentara su renuncia.  Este movimiento social, por sus características, el uso de pitas para bloquear las calles, de forma pacífica se constituyo en la “revolución de las pititas”.  

Con la renuncia del Presidente Evo Morales, el vicepresidente, sus ministros y los más altos cargos del Organo Legislativo, el país ingresó a una etapa de ingobernabilidad por carecer de las más altas autoridades del Estado se presentó un vacío de poder. Al día siguiente y de forma inmediata se presentan los senadores y diputados de oposición a la ciudad de La Paz para que se designe al nuevo presidente del Estado. En cumplimiento de la Constitución Política del Estado Boliviana y una Consulta que fue respondida por el Tribunal Constitucional de Bolivia, asume la Presidencia la senadora Jeanine Añez.

Al momento, de la posesión de la Nueva Presidente, los cívicos del país retornaron a sus ciudades para levantar los paros cívicos, y lo que parecía el inicio de un proceso de pacificación fue solo un espejismo, porque los  políticos allegados al MAS se reorganizaron y convocaron a las organizaciones sociales que los apoyaban, generaron un movimiento social sustentado en ese racismo ancestral y se alienta a que broten esas heridas históricas del blanco y el indio, para que se conforme grupos que levantando la Wiphala (bandera que representa al mundo indígena en Bolivia), palos, machetes y algunos mostrando fusiles griten “Ahora sí.. GUERRA CIVIL”.

Estos grupos, bajaron de la ciudad de El Alto a la ciudad de La Paz en forma violenta, lanzaron bombas molotov, quemaron varios edificios y vehículos de la policía, saquearon locales comerciales, generando terror en la ciudad. Lo propio sucedió en un sector de Cochabamba, y en el Chapare.

Los últimos acontecimientos muestran una escalada de violencia aún mayor, ya que en la localidad de Sacaba contigua a la ciudad de Cochabamba un grupo de cerca de 5000 manifestantes que forman parte del grupo de cocaleros del Chapare, con bombas Molotov, palos, machetes y armas pretendían ingresar a la ciudad de Cochabamba y provocar una masacre. Estos actos dieron lugar a que intervenga la Policía y el Ejército, que los enfrentaron en un sector de nombre Huayllani que se encuentra entre Sacaba y Cochabamba, donde se produjeron 9 muertos y más de 100 heridos.

En este momento, Bolivia se encuentra en una encrucijada, entre la “revolución de las pititas” que buscaba el respeto del voto y nuevas elecciones que concluyó con la renuncia de Evo Morales y la “Guerra Civil” que está promovida por el MAS que mueve a los campesinos y los movimientos sociales allegados que quieren reponer a Evo Morales al poder con actos violentos en las ciudades de Bolivia.