Las diferencias que muestran diferencias

Ernesto Pinto Bazurco Rittler

En los dos siglos de vida Republicana, el Perú no logro reducir sustancialmente la desigualdad entre grupo reducidos encumbrados, y las grandes masas.  No solamente en el campo económico, sino también en lo que respecta a servicios esenciales del Estado, como son la administración de justicia. ¿Cuántas madres de familia están en la cárcel sin sentencia en nuestro país? ¿Existe acaso el Defensor del Pueblo en el Perú? ¿O es solo un funcionario que cobra un sueldazo para no hacer nada que ponga en peligro su puesto? Estas son preguntas que se hacen muchos Hace poco leí en un periódico de Lima   la opinión de una periodista española que, por error, sufrió quince días de prisión en el Perú. Ella afirmo que, si no fuera porque su familia era millonaria, no hubiera alcanzado justicia en el Perú.

En el Perú se protesta solo cuando hay alguien que organiza o incita marchas. Uno puede recordar otros movimientos, como el de Mayo del 68 en Francia, cuando marchas callejeras llegaron a paralizar un país. Sin embargo, la calle de hoy es muy distinta a la de entonces. En las marchas de hoy no hay un líder visible como lo fue mi amigo, el pelirrojo Daniel Cohn-Bendit para los rebeldes europeos de ese momento. Hoy aparecen a veces algunos líderes políticos entremezclados, declarando a la prensa, pero no son propiamente los dueños de la movilización. Las redes sociales que las convocan a veces llevan el nombre de una organización, pero no de un líder. Nadie se da crédito ni por el triunfo o el fracaso de una marcha. Es lo que ha pasado en otras partes del mundo con movimientos como los indignados en España.  Excepto los servicios secretos- – o al parecer Donald Trump- sabe quién dirige las marchas en Hong Kong, aunque sí sabemos por qué están protestando.

Como bien dice Alonso Cueto, no es la primera vez que las calles mueven la historia. Pero no se sabe a qué rumbo. Veo a jóvenes alzando la voz en calles alemanas para un mejor clima. ¿Acaso detrás de ellos está la industria de tecnologías   ambientales?  En Lima la protesta es mas solitaria. He visto a muchos padres de familia cargando sus hijos en una mano y en otra exhibiendo el cartelado que de un modo u otro dice “no tengo para comer”. Me llamo la atención que una joven- posiblemente migrante- pedía por escrito “necesito un trabajo para comer”.

No solo es necesario la lucha contra la corrupción. Meter a la cárcel a alguien – que es promocionado por los diarios- es una faceta muy primitiva de justicia. Hay que luchar por el bienestar de nuestros ciudadanos. Es mas difícil pero más inteligente, así como provechoso para el país, y su prestigio internacional.