Estamos advertidos

Ántero
Flores-Aráoz

Muchos lo piensan y otros además lo advertimos, que la conflictividad social que se muestra en diversos países de la región, espontánea o inducida, motivada o pretextada, real o artificial, grave o leve, lo cierto es que hay quienes tratan de sacar provecho de ellas, cuando no son también los que las instigan, en el ánimo de desestabilizar a nuestros países para generar caos que los conduzca a ser los nuevos gobernantes.

El tema no es simple pues clarísimamente hay personas y grupos criminales que causan desmanes, atentados contra la vida y la seguridad de las personas, incendios, saqueos, pillaje, así como destrucción de propiedad privada como pública y, entre ellas vehículos de transporte colectivo de personas e instalaciones del transporte masivo que tanto esfuerzo y sacrificio para hacerlo, costaron a todos los ciudadanos a través de nuestros impuestos.

Pese a la gravedad de los hechos, hay quienes simplemente los califican como alteración y perturbación del orden público, en un tono dulzón que peca de falta de objetividad.  Lo que ha venido sucediendo  en muchos de nuestros países es muy preocupante, pues si bien todavía existe mucha injusticia e inoperancia de sucesivos gobiernos para cumplir a cabalidad, por lo menos con sus obligaciones de educación, salud, infraestructura y servicios públicos, la protesta y reclamo debió ser pacifica, pues las consecuencias de la violencia saltan a la vista y quienes más se perjudican por ella son los sectores sociales menos favorecidos por la fortuna, para decirlo de alguna forma que no cause fastidio ni sea sacado del correspondiente contexto.

Ahora, desde Bolivia, nos alerta su Ministro de Gobierno, con pruebas, pelos y señales, que lo que ha venido sucediendo, con diferentes matices e intensidad y con diversas motivaciones en Argentina, en la propia Bolivia, Chile, Colombia y Perú, ha sido programado malévolamente desde la Venezuela de Maduro, quien busca aliados en la región a base del cambio de gobiernos para instaurar el Chavismo, que poco favor le ha hecho al país llanero.  Nos muestran también desde Bolivia las vinculaciones de los motines y asonadas con grupos de terroristas y también narcotraficantes, con proyecciones desde las FARC y algunos otros grupos del crimen organizado.

Son más que evidentes las ramificaciones que tienen los movimientos desestabilizadores con la criminalidad internacional y desde Bolivia nos han alertado que personas que han intervenido en actos de violencia en nuestros países se encuentra ahora en el Perú, por lo que urgen las comprobaciones de ello en Bolivia por nuestra agregaduría policial, y en terreno patrio, por las autoridades del Sector Interior y servicios de inteligencia.

Lo denunciado en Bolivia es muy grave y no debería caer en saco roto, tiene que ser investigado y ponerse los correctivos que amerite la situación. Las advertencias nos las han dado desde fuera y desde adentro, por lo que es hora que nos interesemos en lo realmente importante, para poner las vacunas sociales que sean convenientes, antes que estar remediando, cuando ya se dieran actos violentos que hay que evitar.