Cuatro caminos. Posibles fallos de TC ante la demanda competencial

Víctor Quijada

La ponencia de la demanda competencial, interpuesta por Olaechea en contra de Martín Vizcarra por la disolución del Congreso se llevará a cabo el lunes 6 de enero, luego de ello el Tribunal tendría que resolver el caso, en aplicación del principio de medición de consecuencias, este órgano tiene que medir sus decisiones legales porque éstas tendrán consecuencias políticas.

Existen diversos escenarios, en el primero se declara improcedente la demanda en aplicación del artículo 109 del Código Procesal Constitucional porque Olaechea no tendría legitimidad activa para obrar, es decir, para demandar. Esto ratificaría todos los actos sobre la disolución del congreso y la convocatoria de elecciones complementarias.

El segundo escenario sería declarar fundada la demanda en todos sus extremos, interpretar sobre la cuestión de confianza inconstitucional, declarando la nulidad de la disolución, la reinstalación del congreso, declarando también la nulidad de las elecciones complementarias congresales, quedando el Congreso reactivado con el libre derecho de acusar constitucionalmente al presidente Vizcarra y vacarlo; cabe resaltar que el juicio que tendría el presidente ante el Congreso disuelto sería de carácter político y no legal.

El tercer escenario podría ser declarar infundada la demanda en todos sus extremos, interpretar sobre la cuestión de confianza, declarar la sustracción de la materia, además aplicar el artículo 103 de la Constitución bajo la teoría de los hechos consumados al respecto de la interpretación de la cuestión de confianza y disolución y aplicarla hacia futuro el fallo ratificando la validez de la disolución del congreso y validando la convocatoria de elecciones complementarias precisando además la no comisión de infracción constitucional por parte del presidente.

El cuarto escenario es declarar fundado en parte la demanda, interpretar sobre la cuestión de confianza aplicando los hechos consumados, precisando su aplicación hacia futuro, ratificando la disolución del Congreso, dejando a salvo el derecho del nuevo Congreso de someter al presidente a juicio político por infracción constitucional y convalidar las elecciones complementarias congresales.

La decisión que tomará el Tribunal constitucional será difícil y afectará directamente al futuro de nuestro país, el cual actualmente se encuentra polarizado con evidentes componentes políticos e ideológicos.