Que tire la primera piedra….

Federico Prieto Celi

Lo único que tiene que  explicar el defensor del pueblo y presidente de la Comisión Especial del Jurado Nacional de Justicia, Walter Gutiérrez, a la opinión pública es por qué no han juramentado los seleccionados abogados Marco Tulio Falconí y María Zavala para integrar el Jurado Nacional de Justicia y sí los otros elegidos, porque todos han superado una escrupulosa selección.

Los “escándalos” que han expuesto los medios de comunicación solamente responden al imperativo de la clase política dominante, que a su vez parecería digitada desde palacio de gobierno, para que no se conforme el Jurado Nacional de Justicia.

Me gustaría saber qué piensan, por ejemplo, Gustavo Gorriti y José Ugaz, profesionales que ocupan el espacio de inspiradores de la opinión pública, dentro del misterioso gobierno del presidente Martín Viscarra. ¿Les urge que el Jurado Nacional de Justicia comience a funcionar, o prefieren que siga este limbo fiscal, este vacío jurídico, donde algunos pueden manipular, como tanto se ha dicho, los tiempos del derecho procesal penal?

La Comisión Especial para la conformación del Jurado Nacional de Justicia ha tenido tropiezos, que todos conocemos, pero ha persistido hasta llegar al final de la tarea encomendada. ¿Acaso les vamos a preguntar si los abogados elegidos creen en el pecado original o si han hecho la primera comunión? ¿Tienen que decir si se han saltado el servicio militar obligatorio, o por lo menos las clases del servicio pre-militar, antes de que se suprimiera? ¿Tienen que darnos la lista de sus últimas mil llamadas telefónicas, para mirar  una a una si nos gustan sus contertulios? Estos antecedentes no tienen ninguna importancia en relación con su nominación como miembros del Jurado Nacional de Justicia.

Yo preguntaría, más bien, a quienes cuestionan a Marco Tulio Falconí y María Zavala -personas a quienes no tengo el gusto de conocer-, si han leído el pasaje del evangelio en el que Jesús dice a los fariseos hipócritas que han llevado a una mujer adúltera ante la presencia de Jesús, para preguntarle cínicamente si había que matarla a pedradas o dejarla libre. Ya sabemos la respuesta: que tire la primera piedra el que esté libre de pecado. El evangelista comenta irónicamente: se fueron yendo todos comenzando por los más viejos.

En el pandemónium en el que estamos sumidos los peruanos urge que las instituciones funcionen, también el Jurado Nacional de Justicia. Si comenten grandes faltas entonces los llevaremos a la hoguera de los medios de comunicación. Pero primero, dejemos que juramenten, se instalen y comiencen a trabajar. ¿O piensan que encontraremos abogados peruanos que estén libres de pecado?