Enormes retos

Ántero
Flores-Aráoz

En nuestro país estamos prácticamente encapsulados en el día a día, en los problemas domésticos, en los temas políticos que parecen terribles pero que nos impiden ver temas más importantes, trascendentes y que van más allá de nuestras fronteras.

Al comenzar un nuevo año, considero de vital importancia hacer un recuento de los enormes retos del futuro en el mundo, que nos afectarán o podrán hacerlo.  No nos podemos quedar anclados en el pasado y creer que los únicos problemas globales que nos involucrarían son los ya conocidos de la delincuencia organizada hasta como empresa, las consecuencias del terrorismo internacional ligado con el nativo, el contrabando, la corrupción y por supuesto el narcotráfico.

Todos los flagelos antes mencionados, no podemos taparlos con un dedo y proceder como si es que no existieran, pues penosamente existen y hay que afrontarlos, pero debemos agregar otros de mayor significación aun, como son o pudieran serlo, enfrentamientos bélicos por falta de agua, entre otros.

No podemos olvidar que por el ya probado y no solamente enunciado, calentamiento global, los glaciares se están derritiendo, las fuentes de suministro de agua dejaron de ser perpetuas, con lo cual la conflictividad social se acrecienta y hasta se impide diversas actividades económicas, bajo la irracional conceptuación que no son compatibles con la defensa del medio ambiente, lo que no es cierto.

La inmediatez de las comunicaciones ha hecho y seguirá haciendo, intrascendentes a los partidos políticos, siendo imperativo buscar su agiornamiento a los nuevos tiempos para que sean escuchados sus pronunciamientos que tendrían más valor que la súbita expresión mediática, la cual también está siendo dejada de lado por las redes sociales.

Ni que decir de otros peligros como la deforestación que perjudican a nuestros bosques y fauna silvestre, los grandes incendios en la floresta, el incumplimiento de los acuerdos como el de Kioto y otros sucesivos de varias cumbres ambientales mundiales que por lo demás no se cumplen o que simplemente quedan solo declarativos y con una relación interminable de sanos propósitos, pero solo propósitos, al fin y al cabo.

A todo lo enunciado se suman los peligros de los mares, lagos y ríos, en que por la contaminación las especies ictiológicas perecen, no se reproducen como antes y, atentan contra lo que debería ser la despensa global alimentaria. Si a lo expuesto le seguimos agregando plásticos en mares y otros recursos hídricos, el mal será inconmensurable y ello sin siquiera referirnos a que dichos recursos están siendo afectados por vertederos de residuos líquidos y sólidos.

Pero hay más, el avance médico nos lleva a mayor techo de vida, con los peligros de super población, así como que los sistemas previsionales colapsen y, eso que no estamos hablado todavía del peligro de la innovación tecnológica en materia de robótica e inteligencia artificial, que si se suma a la biotecnología tendríamos consecuencia inimaginables.

Hay que mirar todo ello con absoluta responsabilidad y estar atentos a los certámenes internacionales en que se tratan estos asuntos, que como insistimos, trasuntan lo solo doméstico.