Se debe rescatar la republica secuestrada

José Antonio Olivares

Soy demócrata, pero ante todo soy liberal y republicano. Hemos sido testigos del secuestro de la República, Democracia sin República no es garantía de  civilidad ni de justicia, Democracia no es lo mismo que República.

Los elementos que forman del concepto  de Republica  podrían ser los siguientes: Se trata de una noción claramente de naturaleza política y corresponde a una de las maneras básicas en las que es posible organizar un Estado, al gobierno y la nación.

El origen de la palabra “república” viene de res publica, es decir, la cosa pública —o los asuntos públicos, claramente referido a los asuntos políticos de importancia general. Ella, al república, tiene un gobierno de representación general —elegido por medio de elecciones de candidatos en competencia y que tienen una duración predeterminada de antemano en sus cargos, después de la cual se repiten las elecciones. Este es el elemento democrático de la república —que es el más conocido y célebre, pero que queda incompleto sin incluir esa idea.

¿Qué es una República en esencia? Es un gobierno organizado bajo el principio de la división del poder por función: legislativo, ejecutivo y judicial —o cualquiera otro que impida la concentración del poder total del gobierno en una o más personas o agencias. La república tiene un gobierno que puede o no ser federal, dependiendo del nivel de autonomía de sus estados, regiones o provincias —todas unidas al gobierno federal, pero con independencia que varía país por país. Puede ser centralista cuando no existen esos estados o regiones de cierta autonomía —ni gobiernos locales, sino únicamente el central, localizado en la capital del país. La república puede ser parlamentaria, al estilo del Reino Unido; o bien representativa al estilo de los EEUU. Tiene además un elemento central, el de constituir un estado de derecho: leyes respetadas y cumplidas; donde las instituciones dominan y se protegen los derechos y libertades de los ciudadanos.

La república, por tanto, está muy ligada a la idea del constitucionalismo —una ley suprema y superior, por encima de la voluntad del gobernante y el electorado. (Cosa que el tribunal Constitucional ha olvidado recientemente).

Los opuestos de  la República hacen más comprensible su esencia. Van en contra de ella los regímenes personalistas, los dictatoriales, los totalitarios y algunos monárquicos —todos aquellos en los que existe poder concentrado y poca o nula atención a la ley. Ellos suponen que la soberanía radica en las personas que viven en esa sociedad, creyendo que ellas son capaces de autogobernarse —es decir, poseen una serie de creencias que facilitan la vida en común, muy especialmente el amor por su libertad. En una República existe la idea subyacente de que toda concentración de poder presenta riesgos de abusos potenciales y que por eso debe evitarse —de allí que en una república la economía y la cultura/moral están separadas del gobierno (la idea de M. Novak es muy importante en este sentido).

La Republica divide al poder político. Desde otro punto de vista, una República es un arreglo político por medio del que se establece un estado de derecho destinado a respetar a las personas, sus libertades y sus posesiones por medio de mecanismos gubernamentales que rompen el poder buscando su control y no su reflejo, la división de funciones, la división temporal (el cumplimento de plazos y mandatos) y la división espacial (regiones, estados, provincias, autonomías etc.) Esta división persigue un solo objetivo real y tangible, el evitar abusos de poder por parte de los gobiernos —una tendencia natural en todos ellos. Se trata, por tanto, de un concepto de claro origen liberal.

La Democracia no es igual a República, fácilmente se confunde a la Democracia con la República —cometiendo un gran error. Los elementos de ella ponen frenos a los abusos que pueden suceder en una democracia, cuando se pretenda implantar exclusivamente la voluntad de la mayoría sea la que sea y diga lo que diga. En una República se frenan los excesos democráticos. Es un estado de derecho. La opinión general y la costumbre verbal colocan toda su atención en la Democracia. A la República la hacen de lado y, lo peor, creen que es lo mismo que Democracia. El asunto bien vale una segunda reflexión para ver la definición de Democracia, la definición de República y examinar las diferencias.

No son cosas complicadas y para hacerlas claras veamos la explicación siguiente, según recuerdo  haberla leído en alguna parte. Supongamos que se comete un robo y el ladrón es capturado. El trato dado al ladrón será diferente es una democracia que en una república.

Si el ladrón fuere juzgado en una democracia, su condena sería puesta a votación popular y, si la mayoría vota que lo ahorquen, eso se hará. La voz de la mayoría es la ley. Si, por el contrario, el ladrón vive en una república, una vez capturado se le llevara a un juez y será sometido a un juicio en el que puede haber jurados, y donde se aplica la ley: la sentencia estará predeterminada y seguramente no será el ahorcarlo si se le juzga culpable.

No es una diferencia pequeña. Veamos la diferencia entre democracia y república parte por parte. El principio central de la democracia es la mayoría. La mayoría tiene la razón y ejerce su voluntad. Todo el énfasis está en la expresión de la voluntad del pueblo, de la mayoría, de lo que diga los más numerosos. Es un sistema altamente dependiente de una opinión pública ilustrada y razonable (esa que no votaría por ahorcar al ladrón).El principio central de la república es la ley, generalmente una constitución o carta magna nacional. En ella se establecen las grandes normas que regirán al país y desde las que se crean leyes más detalladas. Hay procesos de elección y votaciones, igual que en la democracia, pero el gran énfasis está en la gran ley primera.

Por eso la mente republicana es, en cierto sentido, temerosa de las mayorías en quienes no confía totalmente. Consecuentemente se prefiere el imperio de la ley, el estado de derecho que emana de la gran ley superior aprobada por una mayoría de personas selectas, no por mayoría general ciudadana. Tiene su punto válido. No hay garantía razonable que impida que la mayoría vote por algo irracional e injusto.

Es decir, en resumen, una república es un sistema político que siendo democrático contiene frenos y limitaciones a la voluntad mayoritaria y que están contenidas en la gran ley general, de la que surgen el resto de las leyes. Es una buena idea. El miedo a las mayorías está bien justificado. Una democracia en la que la gran ley no existe o se ignora llegará eventualmente a un régimen de abuso de poder e injusticia: el gobernante se legitimará con el respaldo mayoritario, real o imaginario, y gobernará de acuerdo con lo que él piense que quiere la mayoría (y que coincidirá lo que a él le dé más poder).

Por eso se hace menester  rescatar la República en el Perú; secuestrada hoy por aventureros he improvisados, seducidos por el poder, por eslizones y lagartijas de la fauna morada, roja y variopinta que pretende ser una clase política,  y por una ciudadanía  indolente y desinformada, sin compromiso  ni visión de futuro.

Fuente.- Leonardo Girondella Mora y Eduardo García Gaspar.