El nuevo congreso

Hernán Garrido Lecca

Todo congresista hace tres cosas: representa, legisla y fiscaliza. Todos queremos que así se ganen su sueldo y no que simplemente lo cobren. Mañana elegiremos 130 nuevos congresistas.

Con seguridad los nuevos congresistas representarán mejor que los anteriores  sus respectivos electorados: no en vano cerraron el Congreso anterior para ello (¿o no señor Presidente?). Asumo yo que el partido de gobierno (el de la M de Martín) tendrá una abrumadora mayoría que no obstruirá la decidida acción del Ejecutivo (que ha devuelto hace menos de 26 días alrededor de S/.300 millones del presupuesto del sector Salud y S/.600 millones del presupuesto del sector vivienda y saneamiento por su incapacidad o cobardía -o ambas cosas- para ejecutar). Sin embargo, ya hemos escuchado las no tan veladas amenazas del ingeniero Zeballos, nuestro Primer Ministro, de volver a cerrar el Congreso si a los nuevos y legítimos, ahora sí, representantes del pueblo, se les ocurre la peregrina idea de cuestionar sus primariosos DUs. Tome nota usted, amigo o enemigo lector, de una verdad incontestable: este debe ser el único gobierno de la historia del Perú que ha perdido 3.5 ministros (se salvó la Ministra de Justicia) en 3 meses, por algún escándalo, pero (he aquí lo real maravilloso) sin tener un Congreso al frente. Es algo así como que le han metido tres goles sin que el otro equipo esté en la cancha. Creo que ni la pudorosa selección de San Marino podría igualar ese récord Guinness.

No es mucho el tiempo que tendrán para legislar, sobre todo si tenemos en cuenta que su primera tarea será la de revisar los Decretos de Urgencia emitidos, en su mayoría a todas luces de manera improvisada y con inspiración oclocrática, por el único régimen resultante de una “negación fáctica” en nuestra historia republicana. Hemos escuchado propuestas interesantes de varios candidatos de diferentes partidos. No obstante, insisto, es improbable que estas lleguen a cuajarse en leyes en tan corto tiempo. Espero estar equivocado.

Finalmente, en cuanto a fiscalización, sí creo que los nuevos congresistas pueden desempeñar un rol clave pues, más allá de la propia naturaleza de esa función, su trabajo puede servir para propiciar el destrabe de la inversión pública y privada que, finalmente, permitirá retomar tasas de crecimiento que aseguren el bienestar general. Esto, sin embargo, conlleva una redefinición de la función de fiscalización: implica pasar del “chapa tu choro” de Congresos anteriores a un ejercicio del juicio político a los responsables de que se hayan devuelto al Tesoro Público, en promedio, 22.300 millones de soles anualmente durante los últimos 5 años. La decidofobia, el miedo a decidir, constituye la mayor amenaza para el desarrollo del Perú hoy. Es inmoral que una persona que por cobardía o incapacidad deja de ejecutar su presupuesto permanezca en un cargo público. Juzgar políticamente a los decidofóbicos y desterrarlos del Estado es lo que requerimos de los nuevos congresistas en su función de fiscalizadores.

Votemos por el nuevo Congreso y hagamos realidad el sueño del Presidente Vizcarra para todos los peruanos: un Congreso que sea la verdadera expresión del sentir de todos los peruanos.