Los homicidios en el mundo

Aníbal Sánchez

En el año 2019, la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC) publicó el estudio global sobre los homicidios en el mundo: “Global Study on Homicide”[1] con datos de las muertes intencionales correspondientes al año 2017.  Dicho estudio resume el número y tasa de homicidios por 100 mil habitantes, para todas las regiones del planeta y el promedio global. Valora la naturaleza de la Tasa de Homicidios, que, por su construcción bastante uniforme, permite su comparabilidad entre países y regiones, y lo convierte en uno de los principales indicadores de la criminalidad, a su vez permite conocer el grado de violencia criminal que se registra en diversas áreas geográficas. Los homicidios afectan la seguridad, el crecimiento económico y bienestar de la población. Según Naciones Unidas, el homicidio intencional es el “crimen supremo”, que además de afectar a la víctima, arruina a la familia, afecta a la sociedad, y en efecto dominó incide en todas las personas sin distinción de edad, sexo, nacionalidad, etnicidad o estrato social. A su vez, la Tasa de Homicidios es uno de los principales indicadores del Objetivo 16 del desarrollo sostenible, sobre “Paz, justicia e instituciones sólidas”.

El homicidio se define como “una muerte ilegal infligida a una persona con la intención de causarle muerte o lesiones graves”. Así lo establece la Clasificación Internacional del Delito para Fines Estadísticos (ICCS por sus siglas en inglés), aprobada por Naciones Unidas. Esta definición estadística contiene tres elementos que caracterizan el asesinato de una persona como “homicidio intencional”: i) El asesinato de una persona por otra persona (elemento objetivo), ii) La intención del autor de matar o herir gravemente a la víctima (elemento subjetivo), iii) La ilegalidad del asesinato (elemento legal). Para fines de registro, todos los asesinatos que cumplan con los criterios enumerados deben considerarse homicidios intencionales, independientemente de las definiciones proporcionadas por las legislaciones o prácticas nacionales, incluyendo los asesinatos producto de actividades terroristas.

Las cifras

El estudio global de homicidios señala que, en el año 2017, la Tasa de Homicidios mundial, ascendió a 6,1 muertes por 100 mil habitantes, tasa menor a la registrada en el año 1990 donde ascendió a 7,4 muertes por 100 mil habitantes, disminución que se da más por efectos del aumento de la población mundial. Sabiendo que la tasa global de homicidios se calcula como una proporción de la población, el aumento de la población ha sido mayor que la velocidad de crecimiento del número de víctimas de homicidio, registradas en el mundo. El total de personas asesinadas en homicidios aumentó de 362,000 en 1990 a 464,000 en 2017.

América, registra la tasa más alta con 17,2 muertes por 100 mil habitantes, seguido de África con 13 muertes por cien mil, Asia 2,3 y Oceanía con 2,8 muertes violentas, por cien mil. El continente americano sigue liderando las cifras como una de las regiones más violentas del planeta, seguido de África. En el año 2017, de los 464 mil homicidios en el mundo, la mayor parte de ellos se dieron en América, el 37,4%, seguido de África el 35,1%, Asia 22,5%, Europa el 4,7% y Oceanía el 0,2% del total. En las Américas, ciudades como Guatemala, Tegucigalpa, San Salvador, Cali, Caracas, muestran tasas de homicidios bastante altas, en algunos lugares superiores a 50 muertes por cien mil habitantes, que las convierten en las ciudades de América donde se registran altos niveles de criminalidad, muy ligados al crimen organizado y al pandillaje.

En el mundo, más hombres que mujeres son victimizas de homicidios, el 81% son varones, y las mujeres el 19%, sin embargo se observa un crecimiento del número de muertes de mujeres en manos de sus parejas íntimas, causando alarma y desazón, ya que en muchos casos el hogar familiar, es el escenario o lugar más peligroso para las mujeres que continúan llevando la mayor carga de victimización letal o de feminicidio.      

En el Perú, el año 2017 se registró una tasa de homicidios 7,8 muertes por 100 mil habitantes (2017), tasa que se encuentra en uno de los segmentos más bajos del mundo. Sin embargo, hay provincias del país como Tambopata, Tumbes, Barranca o Callao, con tasas de homicidios bastantes altas, la mayor parte producto del uso de arma de fuego o arma blanca, principalmente,  en gran parte muertes relacionadas con el crimen organizado. También, el feminicidio está mostrando una tendencia creciente, que necesario detener, con más educación y cultura, prevención, atención oportuna. Frente al crimen organizado la Policía viene desplegando esfuerzos e inteligencia por desbaratar bandas criminales, muchas de ellas ligadas al narcotráfico, que  la vez se muestra más osado.

La meta mundial de reducir el número de homicidios en el mundo, en la visión 2030, es el reto de esta década, con esfuerzo de todos. Sin embargo, entre 2015 y 2017, el número víctimas de homicidio en el mundo aumentó en un 4%, alrededor de 19,000 víctimas. Si esta tendencia continúa, la meta 16.1 (“reducir significativamente todas las formas de violencia y las tasas de mortalidad relacionadas en todas partes”) en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 16, que se estableció en 2015, no se alcanzará para el 2030. El reto es grande y la responsabilidad de los países también.

 

[1] UNODC: “Study Global on Homicide”.  Viena-Austria, julio 2019.