El Foro de Sao Paulo, Lava Jato y el Golpe Caviar-del 30-S

La suscitada renuncia del Ministro de Energía y Minas, Liu Yonsen, por haber sido consultor de la empresa Odebrecht, ha habido más que descaro. Pues, por la misma causa que se produce la salida del Ministro, también podría también comprometer con igual desenlace al propio Presidente, y al ONGismo gobernante.

Hay entrelazadas operaciones comerciales de los constructores adictos a perforar las licitaciones en las obras del Estado y, sucesivas campañas de demolición del Estado por las organizaciones marxistas. Es en esta atmósfera de doble composición: negocios de alto vuelo e ideología destructiva, que se eleva a su máxima potencia la corrupción empresarial/estatal operada por Odebrecht.

En el Perú, con el golpe caviar del 30 de setiembre de 2019, se acelera la demolición revolucionaria de las instituciones republicanas, y se produce una concentración del poder en hábiles titiriteros comunistas. En nuestros días en vísperas de celebrar el bicentenario de la fundación de la República, no se hace honor alguno al ideal proclamado por el Generalísimo don José de San Martin, en su Estatuto de Lima del 8 de octubre de 1821: “… me abstendré de mezclarme jamás en el solemne ejercicio de las funciones judiciarias, porque su independencia es la única y verdadera salvaguardia de la libertad del pueblo; y nada importa que se ostenten máximas exquisitamente filantrópicas cuando el que hace la ley o la ejecuta, es también el que la aplica.”

A 199 años de esta aspiración, en el Perú se hayan subyugados los tres poderes del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial), y varios de los organismos autónomos, como el Ministerio Público y la Junta Nacional de Justicia, entre otros.

La revolución marxista ha sido constantemente camaleónica para hacerse del poder. Los marxistas pactan y hacen alianzas con muchísima facilidad con sus enemigos ideológicos: pactaron con los nazis el 23 de agosto de 1939 para invadir no sólo Polonia, sino para anexarse a las repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania); así como Besarabia y Bukovina (que pertenecían a Rumania). Así, en menos de un año, el primer Estado comunista, la Unión Soviética, extendió su yugo de odio, terror e inhumanidad a 23 millones de personas adicionales.

Las alianzas del comunismo no cesaron. El 22 de junio de 1941 cuando Alemania invade el territorio del único estado comunista de entonces, Inglaterra se hizo amiga de Stalin y arrastrando en la misma dirección la política exterior norteamericana, país que se había constituido en la despensa bélica de Inglaterra. Es así que el 16 de agosto de 1941, en Moscú, los embajadores de Inglaterra y Estados Unidos ofrecieron oficialmente ayuda al sanguinario tirano comunista Stalin. En septiembre de 1941, reunidas en Moscú las delegaciones de los ingleses y norteamericanos, se concretó la ayuda militar y económica requerida por Stalin, y se formó entre los tres países la «Gran Alianza». Los que obtendrá la victoria al final de la segunda guerra mundial, en 1945, y sobrevino el reparto mundial, para comunistas una buena tajada del globo terráqueo para que lo gobiernen como les de la gana, y en la otra parte compitiendo los comunistas locales con ingente ayuda de los estados comunistas, para asumir el poder en más países.

Y, así giró la post guerra, hasta 1989, cuando el sistema político-económico comunista implosiona, porque no da para nada ni para más. Durante 50 años engañaron a medio mundo. Aunque todavía quedaba países con población ingenua, esperando ser engatusada.

 En reacción a la caída del sistema de gobierno comunista; en el año 1990 Cuba generó una novísima estrategia para renovar y extender el comunismo en América Latina, mediante el Foro de Sao Paulo, afiliando a todos los partidos comunistas y pro-comunistas de los países latinoamericanos. Del Perú se afiliaron once grupos políticos, algunos con participación gubernamental y representación en el Congreso: Ciudadanos por el Cambio (2012) grupo disidente del gobierno de Ollanta Humala, liderado por Salomón Lerner e integrado por Carlos Tapia, Sinesio López, Cecilia Israel, Nicolás Lynch y Félix Jiménez.- Tierra y Libertad (2010) del ex-cura Marco Arana que actualmente pervive como Frente Amplio por Justicia, Vida y Libertad (2013).- Partido Comunista del Perú – Patria Roja (1969) de Alberto Moreno y Rolando Breña.- Partido Comunista Peruano (desde 1930 con esa denominación), ya venido a menos desde la desaparición de la URSS y la muerte de su porfiado gestor Jorge del Prado (+1999), sus líderes actuales son Roberto de la Cruz y Renán Raffo Muñoz.- Partido Nacionalista Peruano (2005) de Ollanta Humala.- Partido Socialista del Perú (2005 ) de Javier Diez Canseco (+2013).- Partido Humanista Peruano (2001) de Yehude Simons.- Partido Político Perú Libre (2012) de Vladimir Cerrón.- Partido Pueblo Unido (2007) grupo relacionado con Verónika Mendoza.- Movimiento Nuevo Perú (2017) de Verónika Mendoza y Álvaro Campana.

Al fundarse el Foro de Sao Paulo en 1990, el único partido afiliado que era gobierno fue el partido comunista cubano. Luego en 1999 asume Chávez en Venezuela, y en el 2003 Lula en Brasil. Luego, llegarán a ser gobierno distintos partidos afiliados del Foro de Sao Paulo: Uruguay (2004), Bolivia (2005), Chile (2006), Ecuador (2006), Nicaragua (2006), Paraguay (2008), Uruguay (2009), El Salvador (2009), Brasil (2010), Perú (2011), Venezuela (2013), Chile (2014), El Salvador (2014).

La nueva estrategia es alentar que los comunistas lleguen al poder por la vía electoral, y ya no por medio de la guerrilla, el terrorismo y la violencia sindical.

El apoyo sustantivo de Cuba para diseñar la transición colombiana de una situación subversiva guerrillera por decenas de años, a un estado de paz aparente mediante la creación de un sistema judicial ad hoc (del cual fue colaborador para su puesta en marcha, García Sayán), para juzgar militares y consagrar la impunidad a los guerrilleros. Y, otorgando representación parlamentaria a los ex-guerrilleros, sin intermediación electoral; acercó a Cuba a las estrategias jurídicas de las ONGs derechohumanistas.

Aún está por escribirse las crónicas que den cuenta de este giro del comunismo latinoamericano, que mudó de la estrategia asesina mediante la lucha guerrillera, pasó por el terrorismo desalmado, y desemboca en las apacibles correrías lobistas de los derechos humanos, y el redireccionamiento del sistema de Justicia para promover la impunidad de la corrupción Lava Jato a escala continental, constituyéndose en falsos adalides de la lucha contra el delito que ellos mismos generaron como estrategia político-psicosocial para socavar el estado republicano y democrático que han sabido infiltrar, copar y someter.