Perspectivas de las poblaciones indígenas

En un extenso trabajo publicado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), titulado: “Los pueblos indígenas en América (Abya Yala), desafíos para la igualdad en la diversidad”[1] cuya edición general estuvo a cargo de la experta en poblaciones indígenas, Fabiana del Popolo, Oficial de Asuntos de Población del CELADE – División de Población de la CEPAL, coloca en plena actualidad el tema de los pueblos indígenas en esta parte del mundo, relievando la presencia de dichas poblaciones en el escenario del desarrollo económico y social de América, llamando la atención que son uno de los colectivos poblacionales más desfavorecidos social y económicamente, tras el trascurrir de 500 años, desde el descubrimiento y conquista de América hasta nuestros días, con latente e imperiosa búsqueda de igualdad, inclusión social, progreso, menor discriminación y mayor equidad que coadyuven a su desarrollo.

Los mayores retos para alcanzar ello, destaca CEPAL es, justamente, ampliar el proceso de inclusión de los derechos de los pueblos indígenas en las políticas de desarrollo que impulsan los países, considerando la magnitud de estas poblaciones que en América se estiman alrededor de 800 pueblos indígenas con más de 45 millones de pobladores. Se destaca la necesidad de impulsar mayor igualdad en un enfoque de derechos, lo cual implica la necesidad de replantear los equilibrios entre Estado, mercado y sociedad, con acuerdos políticos integrales, de largo alcance, en favor de estas poblaciones.   

Se derivan, de este importante trabajo, enormes retos para la integración de los derechos de los pueblos indígenas en un modelo de gobernanza de los recursos naturales, aspecto bastante destacable especialmente para un país como el Perú, que tiene la obligación de proteger sus recursos naturales, aprovecharlos sosteniblemente, cuidando la amplia diversidad biológica, los pueblos indígenas son los mejores aliados  para ello, reconociendo sus prácticas ancestrales, modalidades colectivas aun persistentes, en un modelo basado en la igualdad y la sostenibilidad, que son gran aporte propio de las poblaciones indígenas.

El estudio obliga a reflexionar sobre las responsabilidades que existen ante estas poblaciones vigentes en nuestro territorio, en un país como el Perú, pluricultural, multiétnico, donde más de una cuarta parte de la población peruana se auto identifica o se auto reconoce, como indígena: quechua, aimara, o de la amplia diversidad de grupos étnicos de la Amazonía. El último Censo de Población del 2017, identificó más de medio centenar de grupos de poblaciones indígenas, muy diversos esparcidos territorialmente en costa, sierra y selva, estimándose más de ocho millones de pobladores. Hoy en día, estos pueblos mantienen patrones culturales propios, que se expresan en la permanencia de lenguas ancestrales, como el quechua, aimara en los andes, el asháninka y el shipibo-konibo en la Amazonía, entre otras. En sus costumbres y prácticas ancestrales que conviven con el Perú moderno y se entrelazan con nuevas prácticas culturales, la vestimenta, el habla castellana o el uso de las tecnologías de información.

En este sentido, la frase “La diversidad es lo nuestro”, identifica un contexto cultural y complejo que deriva en esa característica de país multilingüe y pluricultural. Tenemos más de 4 millones de personas que hablan lenguas indígenas, la mayor parte quechuahablantes, pero también aimarahablantes, especialmente en el sur y el altiplano peruano, y otras lenguas nativas, en la Amazonía. Organizados en más de 8 mil comunidades campesinas y comunidades nativas, pertenecientes a los 55 pueblos indígenas identificados por el Viceministerio de Interculturalidad del Ministerio de Cultura, 51 de ellos en la Amazonía y 4 en los andes, con la vigencia de 47 lenguas indígenas u originarias, inventariadas por el Ministerio de Educación, de las cuales 33 cuentan con alfabetos normalizados.

Por ello, es bueno alinearse al reconocimiento que hace CEPAL del aporte de los pueblos indígenas a la visión de un nuevo paradigma de desarrollo inclusivo donde las políticas dimensionen nuevos tratos y pactos con estas poblaciones, largamente marginadas. En un acto de justicia social en la región y el mundo cimentando mayores bases para sociedades más justas y pacíficas, en el cumplimiento del Objetivo 16 del desarrollo sostenible. No nos apartemos de ello.    

 

[1] CEPAL: “Los pueblos indígenas en América (Abya Yala), desafíos para la igualdad en la diversidad. Publicación de Naciones Unidas, Santiago 2017.