Coronavirus: Incertidumbre y desinformación

Tenemos en frente un panorama de incertidumbres y desinformación, provocado especialmente por el desconocimiento, aunque para los escépticos, podría ser el efecto de manipulación, con fines subalternos.

Una forma elemental de vida, es el virus, que se le reconoce por su forma “acelular”, es decir, no tiene semejanza con la células, ni fisiológica, ni morfológicamente hablando.

Los virus, para reproducirse necesitan de una célula hospedera, y solo cuando consiguen penetrarla, liberan su ARN o ADN, (Formación del virión) y cumple con replicarse, transcribiendo simultáneamente la información genética en una molécula para que luego de traducirla, proceda a ensamblarse y, ya una vez multiplicado, (miles de individuos) continúa infectando a nuevas células.

La trasmisión de estos patógenos se realiza de diferentes modos, según su naturaleza que determina su capacidad de infectar. En el caso del coronavirus que hoy nos mantiene pegados a las pantallas de la TV, la infección se realiza por vía aérea, a la hora de respirar las partículas contenidas en un estornudo o la tos de un portador.

La cercanía a un portador, puede infectarnos si acercamos a la nariz, boca, u ojos nuestra mano después de haber tocado a un portador, o a algo que éste haya tocado.

Los científicos todavía no saben cómo reacciona nuestro cuerpo cuando somos infectados con el “SARS-CoV-2”.

No nos queda más alternativa, que seguir como política sanitaria, evitar en todo lo posible ser contagiados, de ahí la importancia de mantenerse en cuarentena, es decir en aislamiento voluntario.

El alcalde de la Victoria se equivoca al disponer la fumigación de los locales de Gamarra, para controlar el coronavirus, (Pero que podría ser eficaz para el control del dengue, que se trasmite a través de un insecto vector) y provoca en la población generalmente ignorante, reacciones que podrían entorpecer la campaña sanitaria prevista en el protocolo de una oportuna cuarentena.