El eterno retorno

Muchas experiencias que venimos teniendo, pertenecen a lo que Nietzsche vino en llamar el eterno retorno, y que explica cómo se repiten los hechos en el transcurrir del tiempo.

El estado de alarma sanitaria que enfrentamos desde hace unos meses, tiene que ver con episodios que pasaron en el mundo: la “peste negra”, “la viruela”, “la gripe española”, “el VIH/Sida”, la “Tercera peste”; y que fueron en su momento, declarados como pandemia, asumiendo para cada caso, y de acuerdo a los conocimientos que se poseían, políticas destinadas a contrarrestar sus efectos y mortalidad de los infectados.

Las características del agente causante de estas grandes epidemias, difieren entre sí, y por lo tanto las previsiones y tratamientos: Frente a la pandemia que paraliza en estos día al planeta, la población acata las disposiciones de la autoridad sanitaria, el aislamiento social, con el objeto de evitar, tanto contagiar, como ser contagiado.

Los gobiernos tienen que contener la infección, que se expanda la contaminación, y en el período, transcurrido desde el cierre de las fronteras, se espera que quienes sean portadores, del Covid-19 se manifiesten a través de sus síntomas. En esta etapa la estrategia está diseñada para evitar que sigamos importando el virus, al mismo tiempo que se detecte a los portadores.

Los casos de pacientes que llegan a los hospitales, son tratados con el protocolo disponible hasta ahora, que consiste en aplicar antipiréticos para bajar la fiebre, y oxigenar a quienes tengan dificultades respiratorias. No hay medicamentos conocidos para “curar” el coronavirus.

El compatriota, flamante titular del Ministerio de Salud, respondió en forma imprecisa si había la probabilidad de ampliar las medidas adoptadas por el Gobierno, y es porque no tiene todavía ante sí, la certeza de la magnitud de la infección.

Si dejamos el pesimismo que nos envuelve cuando estamos cerca de una catástrofe, y si recurrimos a la aplicación elemental de interpretar los datos estadísticos, que señala un 6 % de positivos entre los que han sido testados, y si consideramos que el universo está compuesto por quienes son considerados sospechosos, se puede calcular que la incidencia de infectados no es tan grave. Motivo suficiente para dar curso a un próximo reenganche de las actividades económicas interrumpidas.