La libertad humana ante el COVID-19

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla normalmente del virus chino, refiriéndose al COVID-19, lo que molesta al gobierno de Pekín. Un diplomático chino ha dicho, por su parte, que el ejército estadounidense  llevó el coronavirus a Wuhan, cuando cientos de atletas del ejército de Estados Unidos estuvieron en esa ciudad para los Juegos Mundiales Militares en octubre de 2019. En Wuhan fueron reportados los primeros casos del virus. Parecería una campaña concertada para cuestionar el origen del nuevo coronavirus, en las redes sociales chinas, e incluso en el gobierno del país. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino comentó que había “opiniones variadas” sobre el origen del virus en la comunidad internacional.

            Otro comentario periodístico se basa en el desembarco de 20,000 soldados estadounidense en siete puertos europeos, en una maniobra de rutina de ensayo  por si se produce un ataque militar a Europa, supuestamente desde Rusia, aliada de China. Si en teoría, las tropas están ahí para salvar vidas, el comentario periodístico se preguntaba si no era para llevarse a  los espías que habían difundido el COVID-19.

Un periodista italiano y una colega española han comentado en la pantalla de la televisión de esos países la hipótesis de un complot norteamericano para difundir el COVIDE-19 en China, con el fin de dañar el actual impulso económico de ese país comunista en el mundo, en detrimento de los Estados Unidos. No faltan indicios para construir la teoría: movimientos bancarios, desplazamiento de flota norteamericana, laboratorio protegido de curiosos por razones de seguridad nacional, presencia de deportistas en China, hasta artículos periodísticos de 2019 que proyectaban reacciones norteamericanas ante el crecimiento comercial chino.

Un comentario del portavoz oficial del gobierno chino, dado a propósito de la  polémica, que ha afirmado que “China siempre considera esto como una cuestión científica, que debe abordarse de manera científica y profesional”. Los especialistas de todo el mundo se han apresurado a negar esas conjeturas de tramas escondidas, argumentando que el seguimiento a la aparición del COVID-19, su impacto en la ciudad china donde se inició, su expansión por el territorio de esa gran nación, y su exportación al extranjero, es lo normal en una  pandemia de este tipo. Se ha investigado el COVID-19, por fin, en busca de una vacuna, acción prometedora para la humanidad.

Como otros han dicho, este suceso de la naturaleza, en la que han intervenido animales y personas humanas desde el principio, se supone sin darse cuenta de lo que estaban provocando, es un hecho fortuito, consecuencia de la conducta libre de los hombres. Sin embargo, para los que se han preguntado qué tiene que ver el Creador en este suceso, hay que decir que Dios respeta la voluntad humana, porque el ser humano ha sido creado a imitación suya. Ello no obsta para que la divina providencia esté presente siempre en la historia humana, en este caso para tolerar las enfermedades y las muertes, ya que otra cosa sería interferir, como digo, con la libertad del género humano.