Lecciones del virus y la corona para ellas

Mucho hemos pensado sobre cómo  se ha manejado la pandemia en los diversos países del mundo, seguramente hemos  identificado las  estrategias mejores, las hemos comparado;  ¿nos hemos  preguntado quienes las han liderado?, ¿qué medidas se han tomado?, sin duda; ha sido  un ejercicio elemental, pero no por ello  poco valioso. Al contrario puede dejarnos lecciones muy valiosas.

Una primera, es que la OMS ha fallado. Esta cruel pandemia ha expuesto con la más terrible claridad que necesitamos un organismo de salud global libre de política. La OMS  aun promueve  la idea errónea de que China es un modelo a seguir para combatir el virus. A la OMS se le informó sobre la enfermedad el último día del 2019. Hay acusaciones de que China ya sabía sobre la transmisión de persona a persona, incluso cuando estaba deteniendo a médicos que intentaban proteger al público durante los días siguientes. Sin embargo, el 14 de enero, la cuenta de Twitter de la OMS afirmó que “las investigaciones preliminares realizadas por las autoridades chinas no han encontrado evidencia clara de transmisión de persona a persona del nuevo #coronavirus (2019-nCoV) identificado en #Wuhan, #China”. Solo tres días después, uno de sus funcionarios denunció públicamente que el nuevo virus se estaba transmitiendo entre los humanos, una revelación crítica que destacó los peligros de la epidemia; China confirmó esto después de otros tres días.

Una segunda lección, e inevitable; es  comparar y  analizar  cómo se ha gestionado esta crisis; las grandes epidemias que destruyeron economías de países enteros ‎se vieron a menudo seguidas de derrocamientos de gobiernos. La epidemia de Covid-19 ‎no sería la excepción, independientemente de la cifra total de decesos que llegue a provocar. ‎Es por eso que, prácticamente en todo el mundo, los dirigentes políticos  (casi todos hombres) están aplicando ‎medidas cuya inutilidad conocen, sólo para mostrar a sus conciudadanos que hacen todo ‎lo posible por protegerlos.

‎Pero los responsables políticos, con mucho menos conocimiento de la enfermedad que los ‎hombres de ciencia, se ven empujados a tomar decisiones rápidas. Algunos se rodean entonces de ‎personalidades que en algún momento ‎se destacaron en el campo de la ciencia, califican a esas ‎personalidades de «expertos» –aun tratándose de un problema que esas personalidades todavía ‎no conocen– y utilizan a esos «expertos» para justificar sus decisiones políticas.  Pico y Placa por ejemplo, por no mencionar horarios limitados de bancos y mercados, y entrega de bonos y subsidios que generan aglomeraciones. El objetivo de ‎esos políticos no es salvar vidas sino garantizar la continuación de su propio poder. ‎

Una tercera lección,  es que el Rol de los medios de difusión  y una prensa muy sensible  a retribuciones, no ha sido el mejor;  tratan de convencer a sus conciudadanos de que «su» gobierno ha ‎adoptado las mismas medidas  o mejores que otros gobiernos y de que por esa razón no puede ser acusado ‎de laxismo. Esos medios oscurecen el debate al afirmar injustificadamente que 3 000 millones ‎de personas están confinadas simultáneamente en todo el mundo por razones médicas, ‎afirmación que simplemente es una mentira.‎ El término «confinamiento» está siendo utilizado hoy para designar indiferenciadamente estrategias de  cuarentena, cordones sanitarios, aislamientos domiciliarios y otros. Sin una información objetiva y critica. Y que se aplican sin planificación ni estrategia clara, en muchos casos. Lo que sí está demostrado es que las medidas que buscan frenar temporalmente una epidemia ‎nunca han logrado disminuir la mortalidad. Peor aún, al prolongar en el tiempo el periodo de ‎propagación de la enfermedad, esas medidas hacen que la población sea más vulnerable a una ‎segunda y a una tercera ola de contaminación, hasta la eventual aparición de una vacuna y su ‎producción masiva.

Mientras tanto, las poblaciones que rechazan el encierro a domicilio van adquiriendo una ‎inmunidad de grupo que las protege ante las nuevas olas de contaminación. Contrariamente a ‎lo que afirma el discurso dominante, las formas actuales de confinamiento favorecen ‎considerablemente la cantidad de decesos. Dado el hecho que algunos países –como Corea ‎del Sur y Suecia– no practican tales medidas, en el futuro será posible comparar los resultados ‎ante nuevas olas de contaminación. La política de híper precaución de los dirigentes políticos ‎puede entonces volverse contra ellos. ‎

Una cuarta  lección,  es que Ellas lo han hecho mejor. Las mujeres han demostrado al mundo cómo manejar una crisis tan letal y global como la del coronavirus, países como Alemania, Taiwán, Finlandia , Noruega , Nueva Zelanda, Islandia  y Dinamarca lideran  y muestran mejores resultados.( informa así en un artículo de la revista ‘Forbes’ la escritora Avivah Wittenberg-Cox.) «Estas líderes nos están regalando una forma alternativa y atractiva de ejercer poder”(sic…).

Angela Merkel, canciller de Alemania, se levantó temprano y con calma les dijo a sus compatriotas que se trataba de un virus que infectaría hasta el 70% de la población. «Es grave», dijo, «tómalo en serio»,  afirmo que era la peor crisis desde la segunda guerra mundial .Merkel lo hizo y su pueblo también. Movilizo a  universidades, sectores farmacéuticos  de salud privados y estatales. Las pruebas comenzaron desde el principio. Alemania se saltó las fases de negación, ira y falta de sinceridad que hemos visto en otros lugares, (celebra Wittenberg-Cox). La alemana Angela Merkel, física de formación y canciller en su país desde 2005, tomó medidas mucho antes que sus vecinos europeos. Nótese que lleva 15 años de canciller, el poder desgasta es verdad, pero no, cuando es bien usado. La gestión de Angela Merkel es considerada por algunos como la «campeona europea» frente al coronavirus.

El resultado es que la tasa de mortalidad en Alemania es mucho más baja que la de sus vecinos europeos.

Entre las primeras en reaccionar estuvo, decidida, Tsai Ing-wen en Taiwán. En enero, a la primera señal de la existencia de esta nueva enfermedad, introdujo 124 medidas para bloquear la propagación, sin tener que recurrir a los confinamientos tan comunes en otros lugares. Ahora está enviando 10 millones de mascarillas a Estados Unidos y Europa, subraya Wittenberg-Cox. Tsai dio, según la CNN, «una de las mejores respuestas del mundo» ante esta crisis, manteniendo la epidemia bajo control.

Algunos medios, como el canal francés France 24, hablan de Dinamarca como la «excepción europea» del coronavirus. La socialdemócra danesa y exministra de Justicia Mette Frederiksen, quien ocupa el cargo de primera ministra del país desde 2019, también reaccionó con prontitud, cerrando fronteras antes que sus vecinos. Celebro una  breve conferencia de prensa -de tan solo tres minutos- en la que la mandataria respondió a preguntas de niños y niñas del país, siguiendo el ejemplo de Noruega. Dinamarca ya reabrió guarderías y colegios. Es el primer país de la Unión Europea en hacerlo, pero Frederiksen señaló que se hará de manera «controlada» y «prudente».

“Una Milenial”. La reacción de la primera ministra más joven del mundo, la finlandesa Sanna Marin, de 34 años,  también ha sido muy aplaudida. El índice de aprobación entre sus compatriotas por su gestión de la pandemia, con solo 72 muertes (a 16 de abril) entre una población de 5,5 millones de habitantes, es del 85%, según datos nacionales.

El país anunció este miércoles que pone fin al aislamiento en la región de la capital, Helsinki, después de tres semanas, aunque continúa recomendando a sus ciudadanos que eviten viajar y no descarta volver a introducir medidas si fuera necesario.

En Islandia se ha mantenido hasta ahora al coronavirus a raya gracias a una estrategia que, según le dijo a BBC Mundo la epidemióloga islandesa Kristjana Asbjornsdottir, profesora de la Universidad de Washington, en EE.UU., es «única en el mundo». Su primera ministra Katrín Jakobsdóttir, quien además es presidenta del Movimiento de Izquierda-Verde, ofreció pruebas gratuitas para detectar el nuevo coronavirus a todos los ciudadanos. La nación insular también estableció un sistema para localizar y aislar a los contagiados, evitando cerrar escuelas.

La estrategia «única en el mundo» de Islandia, consiste en ofrecer el test de coronavirus (molecular) a toda su población.

Mientras  que las claves del escandinavo vecino  de Finlandia, Noruega; es de nuevo, la previsión y el buen manejo del tiempo, aplicando medidas estrictas desde una fase temprana del brote. Erna Solberg, primera ministra de Noruega, es socióloga y economista. El país nórdico fue uno de los primeros de Europa en reaccionar a la pandemia desde que detectó el primer caso nacional, el 26 de febrero.

Una de las acciones más originales por parte de la primera ministra, Erna Solberg, fue una conferencia de prensa en la que respondió a preguntas de los niños y trató de tranquilizarles, explicándoles que no pasaba nada por tener miedo o estar asustados. «Fue una idea innovadora», señaló en Forbes Avivah Wittenberg-Cox, directora ejecutiva de la consultora Global 20-first.

El caso de Nueva Zelanda es uno de los más comentados. Suze Wilson, profesora de Liderazgo y Desarrollo Ejecutivo en la Universidad Massey de Nueva Zelanda, escribió en The Conversation que la respuesta de su país frente al coronavirus fue «magistral». La primera ministra Jacinda Ardern propuso una estrategia que consiste en eliminar la curva (al contrario de aplanarla, como otros países). Para ello, tomó medidas tempranas e impuso el confinamiento cuando apenas había seis casos confirmados en todo el país.

Eliminar la curva y no aplanarla: así es la exitosa estrategia de Nueva Zelanda, «la más estricta del mundo» contra el coronavirus. También prohibió la entrada de extranjeros y obligó recientemente a los neozelandeses que regresan a ciertas partes del país a aislarse por 14 días. A fecha de 16 de abril, solo se reportan nueve fallecidos y poco más de 1.000 casos confirmados. Ahora afirman haber derrotado al virus.

Las respuestas ante la pandemia del nuevo coronavirus varían según cada país, pero hay algo que tienen en común algunas de las que han sido más alabadas: se han dado en naciones lideradas por mujeres. Ellas se han quedado con la corona.

Fuente .- Thierry Meyssan, Ian Birrel y Revista Forbes.