Imposible continuar así

En tiempos de crisis los países son observados por su capacidad de afrontar y solucionar los problemas. Es importante poner énfasis en la imagen internacional del Perú. Más aun si a la situación nada afortunada creada por la pandemia, se suma inseguridad colectiva creada por una  falta evidente de eficacia en el aparato Estatal.

Hace muchas semanas, al comienzo de la crisis, en esta misma página afirme, en base a la experiencia en Alemania, que el Perú necesitaría seis mil respiradores e igual número camas de Cuidados Intensivos. No había que ser zahorí, ni  ser un experto en el tema. Era previsible que los contagios llegarían rápidamente a cien mil, y que de esta cantidad el ocho por ciento, tendrá que recibir tratamiento intensivo. El ejecutivo dicto, en base a sugerencias de sus allegados, diversas y confusas medidas discriminatorias. Parece que las autoridades no habían entendido lo que es aislamiento, reclusión y privación de trabajo, con lo que debe ser el respeto de la distancia física entre personas, para evitar el contagio. Y así, obviamente la población no pudo observar las autoritarias y equivocas disposiciones. Las marchas y contramarchas y el tratamiento, selectivo de algunos favorecidos resulto obvio.

Esto de que los  nacionales no puedan regresar libremente  a su propio país  y que los  repatriados tengan que permanecer en un hotel, pagado por el Estado, no se ha visto en ninguna parte del Mundo. No tiene explicación, ni justificación, si todos los demás peruanos ya están aislados. O sea un aislamiento dentro de otro aislamiento, para favorecer el negocio de uno cuantos millonarios.  En contradicción de lo razonable  poco se hizo para mejorar la infraestructura hospitalaria. Los afanes estaban más en medidas económicas especulativas. ¿Tenían los llamados “expertos” la capacidad que demanda la situación? Los resultados ponen ello en serias dudas.

El gobierno no hizo caso al clamor de la opinión pública. Se optó por esas dudosas encuestitas que se usan para pretender respaldar a políticos en dificultades. De la realidad, como oportunamente lo hizo ver el diario Expreso, nos debemos enterar por la prensa extranjera.

Hay acaso quienes seriamente creen el los datos que nos da el MINSA sobre el número de fallecidos? Ese  Ministerio es parte de la desgracia, por lo que su versión no es confiable. Bien hizo El Comercio en poner en su titular el número de muertos en comparación del periodo antes de la crisis.  En otros países la evaluación la hacen entes no estatales, o instancias internacionales.

Mis condolencias a los familiares de los miles de fallecidos, mi abrazo y  mejores deseos a los que sufren. El  aplauso, con  dolor y angustia, a los  muchos – muchísimos en comparación de otros países- de médicos y personal de salud que perdieron la vida. Homenaje dolido  a los policías y soldados caídos en cumplimiento del deber. A todos los peruanos perjudicados   mi saludo solidario. Pero no basta  decir !héroes! Los preferimos tener en vida. Para los que murieron  bajo la tutela del Estado- incluso los presos- existe indudablemente un  tema pendiente en cuanto a responsabilidad.

Ante la catástrofe que se ha convertido en desgracia, el que no contribuye con una crítica constructiva, o aporte de ideas, se hace cómplice. La responsabilidad de las muertes por el virus será de la naturaleza misma de la pandemia En cambio, los responsables de las malas medidas tendrán que asumir por sus desaciertos