¿Qué es lo que pasa actualmente con el litio?

En una anterior columna hablamos acerca de la minera canadiense Plateau Energy Metals que anunció el hallazgo de más reservas de litio en el gran yacimiento que había sido descubierto el año 2017, en el sur de nuestros Andes, cuyo tamaño se calculaba hasta ahora como el sexto más grande del mundo, con 4.71 millones de toneladas de carbonato de litio. Este proyecto fue bautizado como “Falchani”, por la región en donde se ubica, que pertenece la Región Puno, frontera con Bolivia. Dicho hallazgo, ha puesto al Perú en el mapa de la minería de litio, junto a Argentina, Bolivia y Chile, que forman el denominado “Triángulo de litio”, países que ya explotan dicho mineral tecnológico en salares, pero el hallazgo peruano se encuentra aún en roca dura, por lo que para ser explotado se necesitará realizar operaciones de minería tradicional; esto es, a tajo abierto.

El descubrimiento de Falchani ocurrió cuando la empresa canadiense, exploraba nuevos yacimientos de uranio adicionales al de Macusani, que la misma compañía también tiene en la Región Puno, lo que en su conjunto suma 93,000 hectáreas de concesiones. Según estimaciones de la misma empresa, Falchani se situaría como el mayor yacimiento de litio de Sudamérica y el tercero de América. Este hallazgo se da en un momento donde analistas pronostican que la demanda del metal se duplicará para el 2022 y el Banco Mundial señala que este mineral será más estratégico con el paso de los años, por lo que se considera que su demanda crecerá en 965% para el año 2050.

Las muestras recogidas hasta el momento en las nuevas perforaciones revelan un grado promedio de 2,986 partes por millón de litio. Plateau ya comenzó las conversaciones y relaciones con los habitantes de Quelcaya, donde se encuentran estas reservas de litio, para que los trabajos que se realicen a futuro cuenten con la aprobación social necesaria, mientras gestiona el estudio de impacto ambiental para abordar la explotación del yacimiento.

Por su parte, el gobierno desea que el gran yacimiento de litio encontrado recientemente, pueda ser procesado e industrializado dentro de nuestro territorio una vez que comience su explotación, ya que, como sabemos, el litio es un insumo muy requerido en el mundo sobre todo en materia tecnológica, por su vinculación con la industria eléctrica para elaborar baterías. El ex ministro de Energía y Minas, Francisco Ísmodes, hace unos meses atrás, señaló en entrevistas para medios internacionales, que el Poder Ejecutivo ve con expectativa los avances en la exploración del yacimiento a cargo de la minera Macusani Yellowcake, filial de la canadiense Plateau Energy Metals.

Sin embargo, debemos tener en cuenta la dura competencia que tendrá nuestro litio, con docenas de proyectos similares que ya existen en Chile, Argentina, Australia, China, entre otros. A su vez, con el anuncio de que no se trata de litio en forma de salares como mencionamos líneas arriba,  sino que el litio dentro de nuestro territorio, se encuentra en forma de roca – lo que le da la importancia a este yacimiento- donde el contenido es de más alta concentración (un promedio de 2,000 ppm); pero, se  requerirá la implementación de nuevas tecnologías e investigación para su procesamiento metalúrgico, extracción y producción por la asociación mineral uranio-litio en roca, para evitar trabajar a tajo abierto, lo que genera niveles más altos de contaminación.

En cuanto a recursos, Bolivia y Argentina dan cuenta del 38.4 % del total y Chile el 16%. Estos tres países -como ya se mencionó- son calificados como el “Triángulo del litio”, debido a que concentran los mayores recursos del metal a nivel mundial (54%). Existen otros países como China y Australia, que cuentan con importantes reservas de este mineral. La mayoría de todas estas reservas, tienen estudios técnicos de factibilidad totalmente aprobados que incluyen análisis de producción, procesamiento, avances y permisos socio-ambientales completos que les facilita tener una producción sostenida.

Actualmente Bolivia es uno de los países que están en los ojos del mundo por la cantidad de litio que se encuentra en su territorio. Los bolivianos llevan más de una década escuchando que el país va camino a convertirse en la capital mundial del litio. Sin embargo, el esperado despegue no se llegó a producir. Con la crisis económica del sector minero provocada por el coronavirus y la probable caída de los costos en los siguientes meses arrojan más dudas respecto a cuándo el país sudamericano podrá aprovechar su riqueza. A finales de abril, el Gobierno Transitorio señaló que la explotación de este metal será uno de los pilares fundamentales para intentar reactivar la economía tras la pandemia.

La impresionante cantidad de este recurso que Bolivia posee en su territorio, alrededor de 21 millones de toneladas métricas certificadas, es el motivo para que se le otorgue tanta importancia al despegue de este rubro. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reportó en febrero de este año, en su informe anual «Resumen de productos minerales» (Mineral Commodity Summaries), que Bolivia es el primer poseedor de litio desplazando a Argentina, que ocupaba esa posición hasta 2019.A Bolivia le sigue Argentina con 19 millones de toneladas métricas y luego Chile, que posee 9 millones. El reporte de la USGS añade que los recursos de litio en Estados Unidos son de 6,8 millones de toneladas, Australia se encuentra en el quinto lugar con 6,3 millones y China en el sexto con 4,5 millones.

No obstante, Bolivia no avanza a paso firme en la explotación del litio por diferentes motivos relacionados a la tecnología, la experiencia y las diferencias políticas, según el experto en la materia Juan Carlos Zuleta. A diferencia de la producción tradicional de minerales, para producir recursos evaporíticos se requiere otra clase de conocimientos. Eso es lo que Perú debería afianzar para lograr la explotación beneficiosa del llamado oro blanco, que podría usarse como motor de nuestra reactivación económica por su uso extendido para la fabricación de baterías. Desde que apareció la fiebre del litio por la rápida expansión del mercado de las baterías para autos eléctricos, Sudamérica vio una gran oportunidad, pero el viaje desde la extracción del litio hasta llegar a la fabricación de una batería para autos, es largo y pedregoso.

Diversos gobiernos y fabricantes de automóviles, ante la expectativa de una futura gran demanda de autos eléctricos, están buscando sellar alianzas con países como Chile, Bolivia y Argentina. Europa ha tomado medidas para competir con rivales de Asia como China, Corea del Sur, Japón e India que ya cuenta con importantes proyectos en marcha con los países del “Triángulo del litio”. Chile es el que más ha trabajado con estos países en varios proyectos, lo que se refleja en el denominado “Lithium Call” que realizó la Corporación de Fomento de la Producción de Chile (Corfo) con la colaboración de InvestChile en Tokio, para promocionar a nivel internacional la convocatoria que elegirá los mejores proyectos para la producción de litio con valor agregado en Chile. En tal oportunidad, se reunieron con más de 20 empresas japonesas, entre las que destacaron Toshiba Corporation, Marubeni Corporation, Sojitz Corporation, Kowa Company, JX Nippon Mining, JX Metal Corporation, Itochu Corporation, Mitsubishi, todas compañías relacionadas a la producción de baterías o piezas y componentes para baterías de litio.

La iniciativa de asociación de los países europeos, surge como respuesta ante el dominio chino en el mercado de los minerales, por lo que se ha vuelto extremadamente importante asegurar un rango de suministros en diferentes partes del mundo. China produce casi dos tercios de las baterías de litio del mundo y controla la mayoría de las plantas de procesamiento de litio a nivel global, según datos de Benchmark Minerals Intelligence, que rastrea los precios del mineral. En la región, la empresa china Tianqi Lithium Corp tiene una participación importante en la minera chilena SQM. Asimismo, el consorcio chino Xinjiang TBEA Group-Baocheng y Bolivia firmaron el año pasado un acuerdo preliminar para conformar una sociedad que industrializará reservas de litio.

La expansión del mercado de autos eléctricos ha provocado una creciente demanda del litio empleado en sus baterías. No solo los automóviles son los que requieren este material, sino que también lo necesitan dispositivos como computadoras portátiles, cámaras, tablets o smartphones, entre otros.

Perú es el segundo productor mundial de cobre, plata y zinc, el tercero de plomo, el cuarto de estaño y molibdeno, y el sexto de oro, entre otros metales, pero hasta ahora no produce ni uranio ni litio.  Es obvio que resulta trascendente el reciente descubrimiento de litio, para que abra muy interesantes posibilidades para el desarrollo de la industria del litio en nuestro país. Sin embargo, se debe considerar que aún existen incertidumbres tecnológicas, normativas y sociales que deberán ser abordadas, tales como la producción conjunta con uranio y la necesidad de obtener diversas licencias requeridas para seguir adelante con esta industria naciente.

El Perú, una vez más en su historia, vuelve a descubrir riquezas que deben ser producidas con valor agregado, en concordancia con las comunidades aledañas, con tecnologías modernas que respeten nuestros compromisos ecológicos internacionales; pero, sobre todo con la convicción de que debe ser administrado como eficiente política de estado, porque se trata de un recurso que pertenece a todos los peruanos, quienes somos los llamados a disfrutar de sus beneficios con justicia y solidaridad.