Representacion parlamentaria de los PEX

En torno al debate suscitado respecto a la elección de representantes Parlamentarios de nuestros connacionales en el exterior, estimo conveniente precisar algunos conceptos en vista que el asunto toma ahora más relevancia con la reciente aprobación en la Comisión de Constitución y Reglamento del Congreso de la República –con 20 votos a favor y 2 abstenciones-, del predictamen que asigna a la Circunscripción de Peruanos en el Extranjero su propio distrito electoral dentro del Parlamento, en el que tendrían dos representantes y que no afectaría el número total de 130 legisladores.

La migración es un fenómeno multidimensional que tiene que ser abordado con rigor académico, debiendo tomarse en cuenta su especificidad, su vulnerabilidad y su complejidad, especialmente a la hora de formular políticas públicas acertadas; y por ello resulta menester legislar, lejos del debate ideológico-partidario y más bien cerca de las reales necesidades de nuestros migrantes en el exterior.

Pero veo con sorpresa  que algunos desean que los migrantes sean actores pasivos respecto a su inclusión efectiva (y no efectista) de la problemática migratoria, que es parte consustancial  de nuestra realidad socio-económica, que es parte fundamental en nuestra política exterior, y es más  es uno de los objetivos puntuales  en la Agenda para el desarrollo sostenible de NNUU (2015 al 2030).  No puede  pensarse que los intereses de un Estado no son  los intereses legítimos de una sociedad, sin exclusiones de ningún tipo. Los objetivos que se procuran no sólo deben ser razonables, sino que deben guardar el equilibrio necesario con un pleno respeto de los Derechos Humanos y consustancial a ello el respeto de sus derechos civiles y políticos.

Digo esto porque veo argumentaciones cuantitativas, que si bien es cierto son válidas en cuanto a diagnóstico, en realidad a través de una correcta interpretación, no niegan sino más bien confirman, la necesidad urgente  que se atienda de mejor forma las demandas de nuestros connacionales en el exterior. Por ejemplo se señala que del universo de peruanos en el padrón electoral solo votaron el 23.83 %. Pero ¿acaso se menciona que la votación última no estuvo exenta de serias dificultades en general? ¿se menciona el serio problema de la concurrencia de miembros de mesa en general? que, en el caso de nuestros connacionales en el exterior se agrava aún más, pues los Cónsules no tienen la facultad, como en nuestro territorio, de conminar a los primeros asistentes al sufragio a obligarlos a reemplazar a los miembros de mesa titulares ausentes. Sin embargo, no se señala bien que en esta última votación no era obligatorio el voto de los peruanos en el exterior, o sea, pese a las dificultades que muchos tienen fueron a votar sin presiones. Se señala una encuesta de la OIM, que más bien ratifica el interés (87%) de nuestros migrantes para mejorar los servicios consulares, lo que confirma que no solo es una demanda administrativa, sino está inserto un problema presupuestal para mejorar el sistema administrativo y de gestión, y tal aumento presupuestal  más bien  debe contar con el necesario aval del Congreso. Asimismo, se menciona que el 67% tiene domicilio en el exterior consignados en sus DNI, lo cual demuestra cómo una legislación a la distancia  en determinado momento propició que bajo la  presión de las multas hizo de necesidad que gran parte  actualicen sus domicilios en sus DNI. Igualmente, el 49% de peruanos  con residencia permanente demuestra la voluntad de integrarse a las sociedades de acogida con una visión: productiva y de trabajo. El  solamente 16% optó por la doble nacionalidad, lo que confirma  el poco grado de desarraigo a nuestro país. Lo restante que tiene que ver con muestreos de encuestas en diversos continentes y que se refiere al tiempo viviendo fuera y está de acuerdo fundamentalmente a cada realidad que les toca vivir y experimentar, lo que tan sólo demuestra los diversos grados de inserción, en sus diversas variantes lógicamente, frente a realidades en algunos casos disímiles con nuestro medio socio-cultural. Pero de ninguna manera, como equivocadamente se pretende señalar, eso refleja el «sentir» de nuestros connacionales migrantes; no es sinónimo de alejamiento de nuestro país.

Lo fundamental es que los futuros  miembros congresales de los PEX para esta tarea no solo tengan el entusiasmo sino la capacidad y visión integral, fuera de cualquier consigna partidaria y que nuestros legisladores en general sepan interpretar la realidad y los desafíos de las migraciones y se convenzan que este tema  no implica solamente a los peruanos en el exterior, sino también, a los posibles migrantes que desean salir y que deben tener la orientación y capacitación necesaria, así como también para los peruanos que retornen a reinsertarse social y económicamente, a través de un adecuado aprovechamiento de sus capacidades, experiencias y emprendimientos con los que se desea contribuir a nuestro país y ello con adecuada reglamentación que los estimule. No es pues sólo labor de nuestros diplomáticos ni de alcaldes en otros países.

Lo que hace falta es legislar en consonancia con la realidad y de cara a la problemática diversa de nuestros migrantes y ello no es solo responsabilidad de nuestra Cancillería. Ello es trabajo concertado y coordinado multisectorialmente y labor puntual del Congreso, esperando que las personas que se elijan para esto tengan la experiencia y calificación necesaria para analizar y evaluar conjuntamente con nuestra diplomacia nuevas propuestas y programas en favor de nuestros connacionales. Soy testigo de los avances realizados en este tema en nuestra Cancillería  dándosele un enfoque de Derechos, reconozco inclusive autoría de algunos colegas Embajadores que dieron nuevo impulso a la política Consular y fueron los autores de valiosas iniciativas como la Ley del Retorno y la Mesa Intersectorial para la Gestión migratoria, inclusive del aún  proyecto del «Canon Consular», pero todo ello debe tener un soporte y sustento a través de un congruente trabajo parlamentario hacia nuestros migrantes.

En tal contexto, es oportuno destacar el infatigable y valioso apoyo del Presidente de la Federación Mundial de Instituciones Peruanas (FEMIP), don Julio Salazar Moscoso, principal benefactor y auspiciador, quien desde hace varias décadas, promueve la campaña que ha llevado a cabo con éxito para que se lograra la Ley del Retorno, así como la próxima aprobación del Quinto Suyo en el Congreso de la República.

Estamos seguros que la sensatez prevalecerá y que se creará este Distrito 27, para que los tres millones de peruanos que tuvieron que migrar puedan ser ciudadanos a plenitud, para que puedan defender sus derechos, para que nuestra población de acreciente  y los lazos entrañables de la Peruanidad se revitalicen, vísperas de nuestro Bicentenario.