Trasformación digital en tiempos de crisis

Antes de la pandemia el mundo caminaba hacia un proceso acelerado de digitalización de todo lo actuado, lo vivido, por vivir o soñar, grandes volúmenes de información, alojados en potentes servidores, a libre consulta vía el internet, toda información posible capturada, procesada para todo tipo de usos. Es evidente que los adelantos, en las tecnologías de información, el internet, la telefonía celular, han permitido elevar potencialmente, la capacidad de almacenamiento y el uso de los datos, mejorar la velocidad de la comunicación entre las personas, negocios, el gobierno. Unos países a la vanguardia, otros rezagados, pero en su gran mayoría abiertos a incorporar en todos los procesos el uso de estas nuevas tecnologías. También, el aprovechamiento del Big Data, esa enorme masa de datos que circula por el ciberespacio, que ordenada y utilizada para diferentes fines ayudan al bienestar haciendo uso intensivo de la información.

En ese estado de cosas nos vino el shock del coronavirus, que nos ha hecho despertar como si hubiéramos estado en estado de somnolencia. Repentina y violentamente la vida de millones de pobladores cambió. La cuarentena total e irremediable nos inmovilizó, tratando de preservar la salud, por cierto. La inmovilización afecto a personas, hogares, empresas, negocios, todos inesperadamente, unos más preparados que otros, pero la mayoría pasmados por el drama, y sin muchas condiciones de reacción. Apareció el bendito teletrabajo, el trabajo a distancia, miles de trabajadores a sus casas, gran parte de ellos no preparados para el reto, fue también un shock para miles de personas, que aún no se adaptan a ese cambio, ni tienen la tecnología.

Las compras por internet, aparecieron como el mejor medio para las transacciones entre oferta y demanda. Los flujos de créditos, pagos, depósitos, interacción con los clientes, todo vía remota, o a través de los delivery, previa compra digital. La capacitación vía remota, llega en miles de ofertas, para convertirnos en pocas horas, en expertos de múltiples disciplinas, negocios son negocios, hay que sobrevivir. Esta pandemia ha trastocado el mundo en que vivíamos. Por ello esta reflexión. Porque nos obliga a asumir el reto, ya no se trata únicamente del internet o de las redes sociales, que descaradamente ponen en vitrina los sabores o sinsabores de las personas, ahora se trata de la supervivencia, en otro estatus, como en un despertar del mañana que alguna vez vimos en alguna película futurista. Las empresas sobre la marcha han tenido que adaptarse a este proceso y tomar medidas urgentes, que no las habían iniciado antes por falta de recursos, o por otras prioridades, será un punto de inflexión para todos, después de la crisis.

El sector público, las empresas, los hogares, van acondicionando sus actividades rápidamente a las nuevas exigencias, que si bien ya se venían abordando, ahora requerirán mayor velocidad. Difícil en el corto plazo, se requiere recursos, pero es un reto ineludible, para el mediano y largo plazo, como si hubiéramos entrado a nueva era. La necesidad dramática generada por un virus, está, no hay marcha atrás. Pero, no sólo es cuestión de acceso a una computadora, a la telefonía celular, o al internet sino que obliga a las personas, negocios, adaptarse a las nuevas circunstancias, generar capacidades en sus procesos internos, directivas, políticas que permitan la plena vigencia de la transformación digital, con facilidades de conexión, los trabajadores con lo mínimo indispensable para interactuar, también, la vigilancia laboral y la calidad. El coronavirus ha adelantado repentinamente el mundo, que se veía venir.

La transformación digital como concepto, es un tanto confuso, no se trata únicamente de la máquina, la conexión o grandes equipos de almacenamiento de datos, se trata también de un cambio en nuestra manera de actuar, de pensar, un cambio cultural, de las personas, empresas, pequeñas, medianas, el sector público, porque a la vez, este proceso, va a influir en nuestras vidas y el bienestar, por cierto eleva la productividad y competitividad, es una oportunidad.

En el Perú, aún estamos en camino, como país en vías de desarrollo, hay avances sí, pero hay que superar brechas de diferente naturaleza, incluyendo la brecha digital. Sólo el 40,0% de los hogares peruanos tiene  acceso a internet[1], la gran mayoría de familias, que viven del día a día, sueñan con ello, también en el mundo rural. En Lima, la Capital de la República, este porcentaje sube a 63%, claro, hay que tener una computadora y acceso a la comunicación. El 60% de la población de 6 años y más accede al internet  El 88% lo hizo a través de su teléfono celular, que ha ido cambiando la vida de las personas y de los negocios, que ha penetrado en forma impresionante en el país. El 93% de los hogares peruanos, tienen al menos un miembro del hogar con teléfono celular.

Así estamos en este campo, tras esta pandemia, que agrió la vida de millones de peruanos y que por obligación, nos ha sumergido en el mundo de la transformación digital.       

[1] INEI Informe Técnico N° 02 Estadísticas de las Tecnologías de Información y Comunicaciones en los Hogares. Junio 2020.