La “fuente clave” de Li

Un hecho notorio en China, medular para la reactivación, pasa inadvertido para los peruanos.

El primer ministro chino, Li Keqiang, segundo funcionario después del presidente Xi Jinping, elogió a la ciudad de Chengdu por crear 100 mil empleos de la noche a la mañana al instalar decenas de miles de puestos para ambulantes. También Lanzhou, capital de la provincia de Gansu, anunció que espera crear 300 mil puestos de trabajo informal. La lección de Li: la informalidad es una «fuente clave de empleo». 

No es que no lo supiéramos nosotros, desde hace décadas. Solo que creímos haberlo dejado atrás. No hay necesidad de tal cosa. Ante una crisis brutal como esta, la informalidad no es el problema, es una solución. Provisional, pero solución. El problema es el Estado peruano, que ha pretendido aprovechar de la crisis para formalizar la economía reprimiendo la informalidad justo cuando millones han perdido su empleo formal.

Esta válvula de escape de última instancia es algo que compartimos los peruanos con los chinos y muchos otros pueblos. «China tiene una fuerza laboral de 900 millones. Sin empleos, hay 900 millones de bocas que alimentar. Con empleos, hay 900 millones de pares de manos que pueden crear una enorme riqueza», dijo Li.

Por décadas, China apostó a la tecnología y la manufactura masiva. La respuesta de China al colapso de la burbuja global de 2008 fue invertir masivamente en infraestructura: carreteras, aeropuertos, trenes de  alta velocidad. Ese estímulo ahora no basta ya. Tiene que reconstruir el consumo privado. Tiene que mirar hacia adentro, hacia la crisis laboral para restablecer el consumo. Y eso supone “romper estereotipos», añadió Li.

Por supuesto que hay también China un reflejo reaccionario, como aquí. Medios estatales chinos han criticado la respuesta «incivilizada» de “retroceder de la noche a la mañana varias décadas». Xiaobo Lu, profesor de ciencias políticas, dice que Li sabe que las personas pueden encontrar en la informalidad ”maneras de sobrevivir». Willy Lam, profesor adjunto del Centro de Estudios de China de la 

Universidad China de Hong Kong, añade que la solución no es perfecta, pero es posible que no haya una mejor alternativa para crear empleo masivamente en el muy corto plazo. Y advierte: «el empleo es un tema que puede desencadenar agitación política”.

En lo que va de la pandemia en México, la segunda mayor economía de América Latina de 125 millones de habitantes y cuyo PBI podría caer este año -10%,

se han perdido 12 millones de empleos. La informalidad ha crecido entre abril y mayo del 48% al 52% de la población económicamente activa, según el Instituto de Estadística. Informales son hoy en México 22.6 millones de personas.

La informalidad es la respuesta inmediata y espontánea ante el desempleo en China y en México. Pero en el Perú, aun hoy, un Estado burocrático cree que es su deber eliminarla.