Polémica por la inmunidad

El Congreso aprobó una modificación constitucional para eliminar la inmunidad parlamentaria, del presidente, los ministros, los magistrados del Tribunal Constitucional, los jueces y fiscales supremos, así como otras autoridades que poseían dicha investidura.

La inmunidad política surge en el derecho inglés y en el parlamentarismo francés del siglo XVIII. El proyecto inicial solo se refería a la inmunidad de los congresistas. Es decir, en pocas horas se adicionó otras cuatro modificaciones constitucionales que no habían sido discutidas ampliamente.

Es una buena idea, porque se trata de luchar contra la corrupción, en que no exista inmunidad para ningún alto funcionario, sin embargo, se debe respetar las instituciones jurídicas, la decisión de dicha reforma y su posible consecuencia fue tomada apresuradamente y a la ligera, dando una sensación de revancha.

Además, se debe considerar aspectos de forma sobre la modificación constitucional. Existe necesidad de un mayor debate, más pensado y reflexivo con la profundidad que merece una reforma de este tipo.

No es un buen gesto tener una crisis política hoy, somos el quinto país con más contagios en el mundo, se están dejando de lado la atención de la pandemia y la reconstrucción nacional, pero queda claro que esta Constitución tiene más vacíos que soluciones, como si ya hubiera cumplido un ciclo.