Reflexiones en el día mundial de la población

Cada 11 de julio se celebra el día mundial de la población, fecha que hace alusión y reflexión sobre la población mundial, su evolución, distribución, estructura a nivel mundial. Tres décadas atrás, cuando la población llegó a la cifra de cinco mil millones de habitantes en todo el planeta, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PUND), instituyó, como fecha simbólica, el 11 de julio como el “El día mundial de la población”. Este 2020, al celebrarse un aniversario más, se estima la población total del planeta asciende a 7,795 millones de habitantes, la cual sigue creciendo, superando epidemias, como la que vivimos hoy con el COVI-19, desastres naturales, guerras, otras catástrofes. Las proyecciones de aumento de la población mundial al año 2050, señalan que superaría los 9,735 millones de habitantes.

Por los años iniciales del siglo XIX, la población mundial llegó a los mil millones de habitantes, pasaron sólo 200 años y se multiplicó por siete, alcanzó en el año 2011, los 7,000 millones de personas, se espera llegará a 8,500 millones de personas, en el 2030, y 9,700 millones en el 2050. Crecimiento impresionante, que puede hacer revolcar en su tumba a Thomas Malthus, los cambios han sido impresionantes en la fecundidad, en la creciente urbanización, las migraciones, en la esperanza de vida al nacer, que resume el progreso de la humanidad, se estima que en el 2050 el 66% de la población vivirá en las ciudades, ello tendrá un gran impacto en las futuras generaciones. En la década del 70´ del siglo pasado las mujeres en promedio tenían 4,5 hijos, la fecundidad mundial vino declinando hasta 2,5 hijos por mujer, y la vida media de un poblador pasó de 64,6 años por los 90´, hasta 72,6 años en el 2019.

El día mundial de la población, es fecha para reflexionar, reafirmando el derecho de las familias de planificar su futuro, especialmente los más jóvenes, vencer la pobreza, las enfermedades, no estamos libres de ellas, ni de una nueva pandemia que estremezca nuestra naturaleza. Grandes retos se avizoran en el acceso a oportunidades para todos, desarrollo de plenas capacidades, superar desigualdades sociales, inequidad de género, preservación del medio ambiente. El conocer la evolución de la población es, pues, determinante para la vida social, económica y ambiental, nos hace conocer las megas tendencias que marcarán el futuro. 

En esta reflexión, no podemos dejar de referirnos a la población peruana en su propia dinámica. En este 2020, la población peruana asciende a 32,6 millones de habitantes[1], en el bicentenario de la República superará los 33 millones de habitantes. En los últimos tres años creció en cerca de 1,7 millones de pobladores, 900 mil por el crecimiento natural de la población (300 mil cada año), y más de 800 mil inmigrantes venezolanos, cifras que representan cerca de medio millón de hogares más. La población de menores de 15 años representa el 26,0% (8,5 millones de pobladores), 12%, de 60 años y más años de edad (3,9 millones de adultos mayores), el grueso de la población, 62% (20,2 millones de hombres y mujeres) fuerza laboral que crece cada año, más jóvenes se integran, forman nuevos hogares, asumen responsabilidades, 17 millones trabajan, unos 5 millones en la formalidad y la gran mayoría, 12 millones en la “bendita” informalidad. La demografía del país es dinámica, la fecundidad se ha reducido, en el año 1950 las mujeres, en promedio, tenían 7 hijos, ahora 2,2 hijos por mujer. Las migraciones se tornaron muy dinámicas, el 35% de la población reside en un distrito distinto al de su nacimiento, los desplazamientos poblacionales son indetenibles, la población se mueve en búsqueda de mejores condiciones de vida, transformando la realidad,

En este siglo de cambios, la población peruana protagoniza un proceso de transición demográfica hacia el envejecimiento, a la par del progreso del mundo urbano y rural. La esperanza de vida ha aumentado significativamente, la vida promedio de un peruano o peruana, se estima en 77 años, las mujeres con una esperanza de vida de 79,5 años, los hombres 74,1 años. En el año 1950 la esperanza de vida de un peruano bordeaba los 44 años de vida, ahora casi se ha duplicado, impresionante. La mortalidad infantil se redujo de 88 defunciones en 1980, a 12 defunciones, por cada mil nacidos vivos, en el 2020, avance significativo. Señal de los cambios en la realidad peruana del último siglo. La atención de la salud registró avances, mayor acceso a las atenciones, nuevas medicinas y tratamientos, control de enfermedades.

Así estábamos, tras el impacto negativo del coronavirus que se dejará sentir en la población y en la economía. Los avances en la planificación familiar sufrirán retroceso, aumento de riesgo de embarazos no deseados, y en la adolescencia. Los sistemas de salud, como el nuestro, dedicados en prioridad a combatir la pandemia, sus impactos podrían hacer retroceder los avances logrados y afectar en particular a las poblaciones más vulnerables, con grandes necesidades por atender.

[1] INEI “Estimaciones y proyecciones de la población, 1950-2070”