Fracaso de la descentralización

La centralización generó migraciones masivas a través del tiempo, que ocasionaron en la ciudad de Lima y principales urbes un crecimiento desordenado e informal. El proceso de descentralización de competencias se dio por la Ley orgánica de Gobiernos Regionales el año 2002, especialmente en salud y educación.

A partir de esta ley, se pensó que el país daba un gran paso hacia la ansiada descentralización, pero a partir de diversos hechos hasta el día de hoy, podemos decir que no fue así, ha sido un fracaso.

Pues observamos que, en la mayoría de los gobiernos regionales, se ha enraizado la corrupción, el lavado de activos, el narcotráfico y la incapacidad e ineficiencia para ejecutar el presupuesto transferido por el gobierno central.

Esto sumado a la politización de las provincias que se han convertido en feudos familiares, que incluso ha permitido el surgimiento de pseudo caudillos con aspiraciones nacionales cuando no están a la altura, ni han solucionado los problemas de sus regiones.

Cada región apunta en distintas direcciones y hay falta de continuidad de políticas públicas, como falta de coordinación con el gobierno central, tanto es así que en plena pandemia han ejecutado menos del 50% de su presupuesto, llamando la atención Arequipa, Pasco, Moquegua, Ayacucho, Amazonas, Huánuco, Junín. Esto requiere repensar la estrategia de descentralización.