Dinero rojo

Este 28 de Julio, el Presidente Vizcarra dio un largo discurso lleno de promesas que no podrá cumplir, cifras que nadie cree y un alto grado de populismo al cual ya estamos acostumbrados. No voy a hacer un análisis de su mensaje a la nación. He leído en diversos medios a analistas políticos hacer una disección de las palabras de Vizcarra mucho mejor de lo que yo podría hacerlo, así que me voy a enfocar solamente en dos temas; los bonos y la falta de mención al sector privado en su ayuda durante la pandemia y en la futura recuperación económica del país.

El Presidente anunció la entrega de un nuevo bono de 760 soles entre agosto y octubre a 8.5 millones de hogares (costo 6,400 millones de soles), además de una pensión de orfandad de 200 soles mensuales (costo no determinado) a todos aquellos menores que hayan perdido a uno de sus padres por Covid durante la pandemia.

Estos dos bonos se suman a los ya anunciados anteriormente: Bono “Yo me quedo en casa” de 760 soles a 4.5 millones de familias (costo 3,400 millones de soles), Bono Independiente de 760 soles a 773,000 hogares (costo 590 millones de soles), Bono Rural de 760 soles a 837,000 hogares (costo 640 millones de soles), Bono Universal de 760 soles a 6.8 millones de hogares (costo 5,170 millones de soles). Como podemos fácilmente calcular, el gobierno ha regalado un monto cercano a los 16,200 millones de soles, cifra nunca antes vista en nuestra historia como una transferencia directa a los bolsillos de los peruanos. Pero qué fácil es regalar dinero cuando no es suyo (el dinero regalado es de todos nosotros) y por supuesto qué lindo es cuando el gobierno nos regala dinero. ¿A quién no le gusta que le regalen, sobre todo dinero?

Pero esta montaña de soles, lo único que oculta es la ineptitud del gobierno en manejar la crisis de la pandemia. Nadie niega la necesidad que hubo en su momento de hacer una cuarentena, pero los errores cometidos a lo largo de ella, han dado que a pesar de tener una de las cuarentenas más largas y estrictas del mundo en este momento, Perú tenga 420,000 infectados ubicándonos en el séptimo puesto a nivel mundial y 20,000 muertos, noveno puesto a nivel mundial.  Eso por supuesto si creemos las cifras oficiales que nos da el gobierno, que todos sospechamos son falsas.

Y ahora el Presidente, para congraciarse con el pueblo, subir su aprobación en las encuestas y darse un baño de popularidad, anuncia otro bono más para repartir entre la población. Pregunto: ¿No sería mejor hacer un programa intensivo en trabajos de infraestructura pública para crear puestos de trabajo, que seguir regalando dinero a la población? Pero no me refiero a grandes obras de infraestructura como las que ha anunciado el Presidente y que supuestamente se van a ejecutar bajo la modalidad de gobierno a gobierno, sino a pequeñas obras como reparación de pistas y veredas, asfaltado de caminos rurales, construcción de escaleras, canales de regadío, obras de mejoramiento de redes de agua y desagüe en los asentamientos humanos, entre muchas más que se me ocurren. Yo no niego la necesidad de esas grandes obras anunciadas, como las líneas 3 y 4 del metro de Lima, carreteras, puertos, aeropuertos, hospitales, colegios, pero que por sus características son proyectos que tardan meses, sino años, en empezar a mover la rueda de la economía.  Creo que aquí hay una simple frase que ilustra lo que estoy tratando de decir. ¿No es mejor regarle al pueblo una caña de pescar para que él mismo pueda ganar su sustento y que éste sea sostenible en el tiempo, que regalarle un pescado, que una vez que se lo come, tiene que volver a estirar la mano y depender del gobierno de turno para su subsistencia? Pero esa es la típica conducta de los gobiernos populistas en todo el mundo.

El otro punto que quería tocar era la falta de reconocimiento al sector empresarial privado en la lucha contra la pandemia y la salida de la crisis económica. He visto al Presidente, acompañado del Ministro de Salud, anunciar con bombos y platillos la entrega de respiradores mecánicos fabricados por la Marina de Guerra del Perú para enfermos de Covid. Pero me sorprendió no escuchar que estos respiradores habían sido pagados y donados por la CONFIEP. ¿Por qué no darle el reconocimiento debido al sector privado, en su ayuda a los peruanos que más lo necesitan? ¿Acaso el Presidente cree que el gobierno solo podrá sacar al Perú de la crisis económica en la que nos encontramos? No nos olvidemos que la inversión privada representa el 83.3% de la inversión total en el país, según datos del Banco Central de Reserva.

Pareciera que la ceguera ideológica de los izquierdistas no los deja ver más allá de sus narices y quieren negar lo evidente. La única manera que nuestro querido Perú saldrá adelante es con el empuje de los empresarios, de la inversión privada, de los peruanos que saben rajarse las espaldas trabajando duramente para sacar a sus familias adelante. Así se sale de la crisis, y no esperando a que el gobierno nos regale una limosna para poder sobrevivir como sucede en países como Venezuela.

Esperamos que el Presidente se dé cuenta que regalando dinero no solucionará los problemas del país, solamente los agravará o como decía la Dama de Hierro, Margaret Thatcher, Primera Ministro de Inglaterra, “El socialismo fracasa cuando se acaba el dinero…de los demás”.