Programa Fukuyama Perú

Francis Fukuyama, en declaraciones a un diario local, ha planteado seis temas principales para mejorar el desarrollo peruano.

  1. Reducir la desigualdad entre el ingreso de los más ricos y de los más pobres, no tanto con programas sociales, sino especialmente en las empresas de exportación (y fortalecer la clase media).
  2. Establecer un estado moderno, con profesionales especializados permanentes, elegidos por sus habilidades y por su educación, (lo que supone una política salariar proporcional a sus capacidades).
  3. Fortalecer el estado de derecho, especialmente en el poder judicial, erradicando la corrupción crónica, (de tal manera que sea garantía de  una administración de justicia pronta e imparcial).
  4. Brindar servicios básicos, como salud, educación, seguridad, y todo aquello que afecta a la vida de los ciudadanos. (En la era post covid-19 es obvio que lo primero será el servicio de salud).
  5. Erradicar la informalidad laboral, porque al ser estas personas desconocidas para el estado, no gozan de sus servicios y están abandonadas a su suerte (y no pagan impuestos directos).
  6. Fortalecer la identidad nacional, lo que implica la aceleración social del mestizaje, el incremento de las acciones culturales, dejando de lado la demagogia (para subrayar la peruanidad).

Esta síntesis es de mi responsabilidad, especialmente los textos entre paréntesis con los que termina cada punto, que me han parecido indispensables para redondear las ideas, aunque el autor no las haya dicho expresamente.

Pienso que los programas de gobierno de los partidos políticos para las elecciones generales de 2021 pueden reducirse claramente a estas seis materias, que son las que cambiarían el rostro del país. Porque al que tendremos los últimos meses de este mandato tiene como misión de gobierno combatir el covid-19 y como misión política realizar elecciones generales, una vez lamentablemente censurado el gabinete Cateriano.

La propuesta de Fukuyama es de largo plazo, que requiere fijar claramente los objetivos en cada tema, la acción en cada quinquenio, con una proyección a tres o cuatro mandatos presidenciales, para que pueda llegarse a una real transformación del país.

Nótese que las reformas constitucionales, a las que tanta importancia le ha dado el gobierno de Martín Vizcarra, no son propiamente medidas básicas; en todo caso, serían unos pocos cambios a hacer oportunamente, cuando cada punto del programa lo requiera.

Tanto más cuanto que el pre-requisito para modificar la carta magna es, en mi opinión, diseñar un sistema electoral más libre y atractivo para que personalidades bien preparadas profesionalmente sean candidatos al Congreso y puedan prestar servicios útiles en la elaboración de leyes.

Esa es la gran reforma política de la que en realidad nadie habla, porque la crisis del parlamento se sigue de la crisis de los partidos y la crisis de los partidos se sigue de la crisis de la democracia representativa que, a su vez, resulta del cambio cultural de Occidente, que abandonando las virtudes y valores cristianos se ha convertido en una sociedad materialista y hedonista, condenada al fracaso y a la desaparición.

Algo de esto apuntaba ya Francis Fukuyama, al inicio de su trayectoria intelectual, cuando publicó su libro “El fin de la historia y el último hombre” (en su primer capítulo).